Viajar con oídos abiertos

06 Nov 2017 6

Viajar, para mi, no es sólo caminar por calles desconocidas, comer comidas diferentes y sacar algunas fotos para el blog. Hay un factor fundamental siempre, que es el factor humano. Hacer contacto con otras personas, escuchar sus experiencias e intentar entender otros puntos de vista de las cosas nos ayuda, a veces, a enriquecer nuestras propias percepciones.


Un brindis por las nuevas amistades

No soy la persona más sociable y envidio a aquellos que tienen la capacidad de acercarse a un extraño y comenzar a hilvanar una conversación en el aire, partiendo de la nada misma. Romper el hielo es lo que me cuesta. Una vez que entré en confianza va todo bien, pero ése primer paso es lo que me frena. Sin embargo al viajar es bueno hacer el esfuerzo e intentar hacer nuevas amistades, más aún viajando solo.


Amigos internacionales en Natal, Brasil

Las oportunidades aparecen a lo largo del viaje. Si se duerme en un cuarto compartido de un hostel, los compañeros de cuarto son una opción para hacer nuevos amigos, como un indio que al enterarse que soy argentino se emocionó, me mostró su camiseta de Messi y me contó que viajó 3.000 kilómetros para ver un amistoso entre Argentina y Venezuela sólo para poder ver a su ídolo en el campo; o un chino que me enseñó un poco cómo se escribe en su idioma. En las áreas comunes del hostel también se pueden conocer personas. Algunos hostels incluso tienen actividades para ayudar a la sociabilización. Si se hacen tours por la ciudad (y recomiendo fervorosamente los Free Walking Tours en las ciudades donde los hacen) también se puede aprovechar para encontrar compañeros.


Cenando en Aracaju, Brasil

Pero no sólo con otros viajeros vale confraternizar. Quienes viven en la ciudad pueden darnos una idea de cómo la ciudad es fuera del circuito turístico, la verdadera cara del lugar. El conductor del buggie que nos llevaba de Jericoacoara hasta la Lagoa do Paraiso me contó su punto de vista de la sobreexplotación del turismo y su preocupación con el futuro de la villa. Un guía turístico Cubano que vivía en Praga compartió su experiencia viviendo en una ciudad donde los extranjeros no son recibidos de brazos abiertos. Cosas que uno a veces no percibe estando en modo turista.


Amigos y mezcal en Cabo San Lucas, México

Somos finitos y la vida no nos alcanza para verlo y entenderlo todo. Por eso hay que aprovechar el tiempo de otros para poder ver a través de sus historias cosas que tal vez nunca tendremos frente a nuestros ojos, entender que en el mundo existen otras realidades, y otras formas de interpretar las cosas. Por eso es importante no vivir dentro de una burbuja y estar dispuestos a escuchar a otras personas, sus experiencias y opiniones. Siempre con cabeza y oídos abiertos.

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