Conmoción por el pedido de captura de un sacerdote en Salta

Los feligreses y vecinos expresaron sorpresa y descreimiento ante la denuncia contra el padre Alessandro De Rossi, imputado por el delito de abuso sexual agravado.

26 Dic 2014

El pedido de captura internacional contra el sacerdote Alessandro De Rossi conmocionó a quienes lo conocieron de cerca, en el barrio Islas Malvinas, donde se encuentra la vicaría de la que él se hizo cargo. Jóvenes que asistieron con él a la iglesia, vecinas del barrio y comerciantes de la zona con los que pudo dialogar LA GACETA expresaron, todos, sorpresa y también descreimiento ante la acusación de abuso sexual agravado.

Uno de los jóvenes, que se encontraba en la puerta de la Juegoteca, instalada por el mismo padre antes de partir de Salta, un año atrás, manifestó que jamás notó nada raro. Expresó que a la Juegoteca asistían unos 10 adolescentes, otros 12 jóvenes y varios menores de edad. Destacó, además, que los adolescentes se hacían cargo de cuidar a las criaturas más chicas, de cuatro años.



En el barrio aseguran que De Rossi le dio muchísimo: conseguía donaciones para que el comedor del lugar alimentara a 200 chicos por día, construyó la Juegoteca y un Centro Polideportivo para que todos acudieran a hacer deportes.

Uno de los encargados del Centro deportivo habló con cierta reticencia con LA GACETA y si bien no quiso que citáramos su nombre, recalcó que el padre siempre se comportó muy bien con todos y que hizo muchísimos por la zona. “Éramos re amigos de él”, dijo el joven, que organizaba un Pesebre Viviente, con decenas de niños.



Una mujer, que tiene un almacén frente a la vicaría, dijo que la verdad ya saldrá a la luz y que la denuncia debe ser pura infamia. Otra vecina, que desconocía el pedido de captura, expresó a LA GACETA que el Padre no se fugó, sino que se fue porque una vez lo robaron, le dieron un garrotazo en la cabeza, y por eso el Padre se cansó de estar en Salta y se volvió a Italia.

"Cuando él estaba la gente hasta iba más a misa", dijo otra mujer.

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