Pequeños títeres cuentan grandes historias

Hoy en la Ventolera se realizará una muestra de teatro lambé lambé. Enterate de qué se trata esta mágica y especial técnica teatral.

31 Ene 2015 78

A simple vista son sólo cajas pero están herméticamente cerradas porque en su interior atesoran pequeñas grandes historias. Sólo basta con elegir una –o todas-, acercarse a la única ventana que conecta su mundo interior con el exterior y espiar –como si se observara a través de una cerradura- para encender la magia.

Sobre esta técnica, denominada teatro lambé lambé, el grupo Ojo de Títere organizó una residencia que desarrolló durante la semana en la Ventolera. A cargo de la titiritera mendocina, Gabriela Céspedes, de la capacitación participaron las titiriteras: Yésica Migliori (Tucumán), Andrea García (Salta); el titiritero y arquitecto Pablo Gutiérrez (Tucumán); las artistas plásticas Juliana García (Neuquén) y Marianela Torino (Salta); la cuenta cuentos y artista plástica Carmen Ullivarri (Tucumán); la actriz Luciana Rajal (Salta) y la técnica teatral Carmen Ruiz de los Llanos (Salta). Se trata de un proyecto becado por el Fondo Nacional de las Artes.

El cierre de la experiencia será con una muestra gratuita de los procesos de trabajos hoy, de 19 a 21, en La Ventolera - O´Higgins 585-.

El teatro lambé lambé tiene una particularidad que lo hace especial y mágico. Las historias transcurren dentro de una caja y sus protagonistas son títeres en miniatura. Son obras para un espectador –pero pueden ser hasta tres- y duran cuatro minutos como máximo.

La artista plástica salteña radicada en Neuquén e integrante de Ojo de Títeres, Juliana García, le contó a LA GACETA que la residencia consiste en una capacitación integral sobre cómo producir una obra de teatro, sólo que esta vez se traslada a una caja y, por ende, el desafío es doble. “Desde el primer día se hizo todo el recorrido artístico de la producción de títeres, que implica un pre calentamiento y un conocimiento del lenguaje titiriteril. A partir de ejercicios de dramaturgia e improvisación surgió la narrativa. Fue un trabajo en grupo, por una parte, y por otra parte, individual. Después se trabajó en la estética de la caja, en la elección del tipo de manipulación –de varilla, de guante, de dedo-. También la puesta de luces y la puesta sonora. El proceso termina con la vinculación con el espectador”, resumió la artista plástica.

Juliana destacó que en el teatro lambé lambé se establece una relación muy íntima con el espectador. “Se cuenta una historia como en secreto. Se establece una relación muy íntima con el espectador, se cuenta como en secreto. Es mágico”, finalizó.

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