Se multiplican en Salta las protestas de médicos por falta de material para enfrentar la pandemia

Llegaron pocos elementos de protección o los que enviaron no sirven para nada. El personal de salud pide poder trabajar en condiciones dignas.

22 Abr 2020
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Para enfrentar la pandemia, a un hospital del interior de Salta el Ministerio de Salud envió dos barbijos, una caja de guantes de látex y dos potes de alcohol en gel. Es como enviar a un bombero a que apague un incendio forestal con un vaso de agua.

No es una situación aislada. El hecho, que desencadenó la renuncia de los médicos del área de Urgencias del hospital de Joaquín V. González, parece repetirse en la mayoría de los nosocomios de la provincia.

El mismo día que se conoció la dimisión masiva en González, el gerente general del nosocomio de Mosconi hizo pública su renuncia. El doctor Marcelo Benavides decidió dar un portazo para que todos escuchen: llamó a los medios y dejó bien en claro que se iba tras intentar gestionar recursos que considera necesarios y que no llegan al hospital. La decisión se conoció luego de que se hiciera viral un video de un vecino repatriado que fue alojado en el Hospital de Campaña montado en el Complejo deportivo municipal de esa localidad. En las imágenes se observa el deplorable estado de higiene del mismo.

Este miércoles 22 las protestas se trasladaron a la capital salteña, donde LA GACETA ya había mostrado, dos semanas atrás, que los hospitales no estaban listos para enfrentar la pandemia. Pasaron 14 días y los profesionales de la salud salieron a protestar porque los hospitales siguen sin estar listos y ellos temen por su integridad física.

El abogado Telmo Albornoz, representante del sindicato de médicos de la provincia de Salta, dijo a LA GACETA que este miércoles los profesionales realizaron una asamblea porque el Ministerio de Salud no los provee con los elementos necesarios. No llegan ni en la cantidad ni en la calidad que necesitan. Albornoz recalca esas palabras –“calidad” y “cantidad”- porque, según los especialistas en infectología, algunos elementos enviados por el ministerio no cumplen con las normas mínimas de seguridad.

“En el hospital Papa Francisco les dan dos delantales, dos barbijos, para alternar el uso entre uno y otro y mantener la higiene. En algunos hospitales brindan gafas porque el covid se contagia por los ojos, en otros no dan gafas.

Albornoz dijo que si esos elementos no llegan hasta el viernes, tomarán una medida de fuerza.

Tal como sucedió en el Hospital El Milagro, profesionales del Papa Francisco realizaron una asamblea. Además de la falta de insumos, ahí reclamaron que, al no haber tenido internados, por el momento no recibirán la paga extra que se les había anunciado desde el Ministerio de Salud.

Albornoz señal a LA GACETA otro problema: la cantidad de personal que figura como contratado y no es de planta permanente, y por eso quedará afuera de todos los beneficios que puedan recibir los médicos y enfermeros que se contagien durante la pandemia.

El 7 de abril Raúl Ríos, subsecretario de gestión en el ministerio de salud de Salta, brindó una conferencia y aceptó que había carencias. Dijo, en ese momento, que el hospital Papa Francisco estaba a un 15% y con eso podía arrancar.

No parece haber cambiado la situación.

“En Salta no estamos preparados para la Pandemia. Es lamentable que en esta situación que los médicos deban estar reclamando los materiales para trabajar. No estamos hablando de materia de sueldo ni horarios, los médicos están de acuerdo que es una situación de emergencia y  que se debe tratar al margen de los problemas, pero ahora sólo quieren trabajar con las condiciones dignas”, recalcó Albornoz.

Más allá del país, hay situaciones que se repiten en cuanto a los médicos que deben luchar contra el covid-19. Se los aplaude como a héroes. Pero son héroes que nadie quiere tener cerca: se repite, en estos días, los casos de profesionales a los que les dejan carteles en ascensores o en las puertas de casa, pidiéndoles que se vayan.  A una enfermera en Santa Fe hasta le escupieron en la calle. Al día siguiente de que muriera un enfermero en Buenos Aires, a su esposa y a sus ocho hijos los amenazaron para que dejen el barrio. Son héroes a los que se prefiere lejos.

Otro punto en común es la desprotección. “Nos mandan al matadero”, dijo una enfermera de España. “Caemos como moscas”, dijo otro. En España, más del 10% de los infectados con coronavirus son médicos y enfermeros. En Italia el porcentaje es mayor. Para Salta, según la Ministra Medrano, la proyección del peor escenario era de 1.500 muertos. Saquen el porcentaje de cuántos médicos morirían.

El reclamo en la provincia es previsible. En Salta –ni en el país- se ha visto, aún, el peor rostro de la pandemia. Y, pese al tiempo de preparación, el sistema de salud no está listo.

Nadie quiere ser  el bombero que sostiene el vaso cuando las llamas se acercan.





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