Los libros que inventaron la Argentina

“Pienso que nuestra historia sería otra y sería mejor, si hubiéramos elegido, a partir de este siglo, el Facundo y no el Martín Fierro”, dijo Jorge Luis Borges. Carlos Gamerro toma la hipótesis para sugerir al lector un recorrido por los libros insignia de la literatura argentina y su influencia.

02 Ago 2015
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Por Dolores Caviglia

PARA LA GACETA - BUENOS AIRES


Qué hubiera sido si… La pregunta puede ser válida para una persona, para un grupo de personas, para un pueblo entero, para una nación, para la literatura. En Facundo o Martín Fierro (Sudamericana), Carlos Gamerro se hace cargo de una fantasía que se mueve perdida en el aire desde hace siglos y se propone hacer un análisis exhaustivo no sólo de forma sino de fondo, que tiene como base de apoyo a Jorge Luis Borges.

El texto funciona como una línea de tiempo no evidenciada y efectiva; una especie de cadena en la que cada eslabón no está solo sino que se incorpora al otro, se mete dentro, de manera sutil, casi imperceptible. Y el lector descifra entonces el juego: cada escritor es una influencia demostrada o no de los autores que lo procedieron. Quien escribió después de Sarmiento fue marcado por él. Quien lo hizo tras Sarmiento y José Hernández, por los dos; el que se puso a escribir luego de Sarmiento, de Hernández, de Ricardo Güiraldes tiene la impronta de los tres. Y así en adelante, con cada uno de los que escribieron la historia de la literatura nacional: Lucio Mansilla, Roberto Arlt, Leopoldo Marechal, Aldolfo Bioy Casares, Julio Cortázar, Rodolfo Walsh, Osvaldo Lamborghini, Juan José Saer, Ricardo Piglia, Manuel Puig, Ernesto Guevara, Rodolfo Fogwill, Félix Bruzzone y más.

A partir de la premisa sarmientina de que el salvaje debía ser domesticado para alcanzar la sofisticación de tendencia europeísta y a través del postulado peronista y popular que enaltece la figura autóctona del gaucho y su lenguaje bajo, Gamerro recorre los libros insignia de la literatura argentina con una pluma despojada, sincera, personal y a veces hasta desfachatada, y con la intención de debatir si el arte es espejo de la naturaleza, si es la naturaleza la que se copia del arte. “No se trata tanto de que la literatura anticipe lo que va a suceder, sino de que el suceso, lo nuevo, lo desconocido, se capta según modos de aprehensión que la literatura había elaborado antes”.

Son varias las páginas del libro; son muchos los temas, políticos, culturales, formales. Gamerro pone a dialogar escritores coetáneos y no tanto, alejados en el tiempo y las costumbres, para desmenuzar una incógnita que no tiene una única respuesta posible; para dejar entrever que los libros que inventaron la Argentina lo hacen todavía hoy.

© LA GACETA

Dolores Caviglia -
Periodista cultural.

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