Según Unicef, casi la mitad de los chicos argentinos son pobres

La organización estimó además que, de esos chicos, 1,3 millones se encontraron bajo la pobreza extrema en 2016.

07 Jun 2017
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FOTO ILUSTRATIVA. ARCHIVO

De acuerdo a la proyección a todo el país que realizó Unicef para el último trimestre del año pasado, en base a datos del Indec, hay 5,6 millones de chicos bajo la línea de pobreza, lo que representa casi a la mitad de los chicos argentinos.

Un tercio (29,7%) de la población general está en la pobreza en la Argentina. En cuanto a niños y adolescentes que no tienen para comer -pobreza extrema o indigencia- el dato es de 10,8%, según el informe "La pobreza monetaria en la niñez y adolescencia en Argentina" de Sebastián Waisgrais, especialista en monitoreo y evaluación de programas de Unicef, y Jorge Paz, investigador del Instituto de Estudios Laborales y del Desarrollo Económico (Ielde).

Los expertos buscaron ir más profundo para saber tres cuestiones fundamentales: cuáles son las desigualdades existentes dentro de la misma pobreza, cómo impactan las transferencias monetarias (por ejemplo la Asignación Universal por Hijo -AUH-) y cuán sensibles son los indicadores monetarios de pobreza a los vaivenes de la economía, léase a los movimientos de los ingresos y la inflación.

"Si se segmenta la población de niños en tres grandes grupos de edad se observa que la incidencia mayor de la pobreza se verifica para el grupo de 13 a 17 años (51%), seguido por el grupo de 5 a 12 años (48%) y 0 a 4 años (45%)", explicó el estudio.

La pobreza en los hogares es más o menos profunda, según las características del jefe o jefa de hogar, según el estudio de Waisgrais y Paz. "Si bien la pobreza afecta al 47,7% de los niños, la tasa aumenta al 85% cuando el niño reside en un hogar cuyo jefe o jefa está desocupado, al 64% cuando es inactivo o al 65% cuando es asalariado informal", concluyó el documento. "La pobreza infantil también es mayor en hogares donde la jefa es mujer (55,3%), el jefe o la jefa tiene un bajo nivel educativo (72,5%) o es menor de 25 años (51,6 por ciento)", se agregó.

Con relación a la pobreza extrema o indigencia (un 10,8% de los chicos), la tasa aumenta al 41% cuando viven en un hogar con jefe o jefa desocupado y al 17% cuando la jefa es una mujer.

"La AUH reduce la pobreza en todos los casos pero mucho más la pobreza extrema que la pobreza en general", afirmó Paz. "Se puede decir que saca mucha más gente de la indigencia que de la franja que está entre la pobreza y aquellos que no están en la pobreza", agregó. Según el informe de Unicef, las transferencias monetarias a los hogares reducen en un 30,8% la pobreza extrema y también la pobreza general, aunque en menor medida, un 5,6 por ciento. Con esta tendencia coinciden también los datos de la Universidad Católica Argentina (UCA) que, sin embargo, usa su propia muestra para su encuesta, su metodología y sus canastas de precios.

Unicef realizó además lo que denominaron un "análisis de sensibilidad", ya que la medición de la pobreza - explicó Waisgrais- muestra "mucha volatilidad" sin relación a temas estacionales o muestrales . Por ejemplo, entre el segundo y el cuarto trimestre de 2016 pasó de 50,9% a 47,7 por ciento. Un ejercicio técnico mostró que la sensibilidad de la pobreza es muy elevada en el entorno de una franja de más o menos 10%, mientras que la pobreza extrema se encuentra "regular" en todos los casos aunque muestra una mayor sensibilidad en el entorno del (+10%).

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