De Salta a Chile: escuchas de Gendarmería comprometen a Castro y Aguirre

Efectivos brindaron detalles de las conversaciones de las imputadas con clientes a quienes pedían $ 800 por el servicio de las víctimas.

09 Oct 2017
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JESICA AGUIRRE Y MARCELA CASTRO. FOTO LA GACETA.

Integrantes de la Gendarmería Nacional brindaron detalles de las escuchas telefónicas que reveló LA GACETA y que confirmarían las acusaciones en contra de Marcela Castro y Jessica Aguirre, acusadas de explotar sexualmente a mujeres en Salta y Chile. 
En videoconferencia desde Buenos Aires, Rafael Octariano Riquelme, relató haber participado de los allanamientos realizados a fines de 2014. Fue uno de los efectivos que ingresó al local de la avenida Tavella que Anthony Mark Rodríguez Gómez había comprado en 2011 y acondicionado como prostíbulo que administraría Castro. En una declaración escueta se limitó a confirmar que se encontró documentación de interés para la causa. 
Entonces fue el turno de Emanuel Ruíz Loveid que a mediados de 2014 se involucró en la investigación con escuchas a los teléfonos de las acusadas. 
"Surgían audios de los teléfonos de Castro de conversaciones con hombres que le pedían mujeres para encuentros sexuales", dijo el Alféres. Sin precisar de cuántos audios se trataba y las fechas indicó que "había un mismo patrón, hombres la llamaban para pedirle mujeres y ella se las llevaba". 
También reveló que en las conversaciones, Castro pedía a sus clientes $ 800 por el servicio de las víctimas aunque "no había precisiones de quién cobraba el dinero". Y agregó: "por lo que surgía, siempre parecía que se trataba de víctimas que sabían que estaban sumergidas en la prostitución". 
Las sospechas de la explotación sexual fueron confirmadas por los movimientos migratorios de Castro y sus víctimas, según dijo el gendarme. "Los nombres de las escuchas coincidían con los pasajes de los colectivos, chicas de entre 20 y 25 años", recordó. 
Sobre la participación de Aguirre, Rúiz señaló que no se encontraron mayores pruebas en las escuchas telefónicas sino más bien en chats que mantenía con supuestas víctimas a través de Facebook. Estas evidencias fueron incorporadas a la causa. 
Luego declaró Walter Jara y su relato fue coincidente con el de su colega. Apuntó contra Castro ya que "se escuchaba que había chicas que eran llevadas a trabajar". En la investigación que tomó parte, el Alféres contó que "no se pudo precisar si eran las mismas chicas siempre" aunque detalló que "los encuentros, generalmente, se daban en hoteles". 
Por último, el sargento Roberto Meza solo se refirió al allanamiento en la propiedad de Castro, a fines de 2014, a partir de la denuncia de una víctima que aseguró haber salido del "negocio" y que por esto fue atacada y robada en su casa de Tres Cerritos. 
Meza indicó que se encontraron comprobantes de giro de dinero de Anthony Mark Rodríguez Gómez a Castro aunque no precisó en qué concepto ni la suma de dinero. Solo se limitó a marcar la conexión de la salteña con el empresario chileno, dueño de "El Ángel", "El Señor de la Noche" y "La Carreta", en el vecino país. 
El relato de un vecino
El último testimonio que se escuchó en la audiencia fue el de José Francisco Gutiérrez quien vive en el barrio Welindo Toledo, en la zona sur de la ciudad, en la casa que colinda con el galpón que habría adquirido Castro para continuar con su negocio en Salta. 
De los allanamientos de la Gendarmería Nacional en 2014 participó como testigo y señaló que el lugar "era un depósito. Hacia mano derecha tenía unas barras, a la izquierda tablones de madera como tarimas y el medio un salón donde se veía una escalera al costado que llevaba a varias piezas". 
Ante esta declaración, el fiscal interrogó al testigo sobre la cantidad de piezas que apreció y dijo que "eran varias, unas ocho o diez". Por su parte, la defensa de Castro y Aguirre, a cargo de Marcelo Arancibia, consultó si se trataba de construcciones nuevas o si las piezas formaban parte del galpón en obra, cuestión que el vecino no pudo precisar. 
Testigos claves
En la audiencia se esperó los testimonios de dos jóvenes que habrían sido explotadas sexualmente por Castro y Aguirre. Las testigos fueron ofrecidas por el fiscal, pero no fueron encontradas, pero sus declaraciones fueron consideradas de interés para la causa por lo que  se pasó a un cuarto intermedio hasta el próximo martes para poder ubicarlas. 

Integrantes de la Gendarmería Nacional brindaron detalles de las escuchas telefónicas que reveló LA GACETA y que comprometen a Marcela Castro y Jessica Aguirre, acusadas de explotar sexualmente a mujeres en Salta y Chile. 

En videoconferencia desde Buenos Aires, Rafael Octariano Riquelme, relató haber participado de los allanamientos realizados a fines de 2014. Fue uno de los efectivos que ingresó al local de la avenida Tavella que Anthony Mark Rodríguez Gómez había comprado en 2011 y acondicionado como prostíbulo que administraría Castro. En una declaración escueta se limitó a confirmar que se encontró documentación de interés para la causa. 

Entonces fue el turno de Emanuel Ruíz Loveid que a mediados de 2014 se involucró en la investigación con escuchas a los teléfonos de las acusadas. 

"Surgían audios de los teléfonos de Castro de conversaciones con hombres que le pedían mujeres para encuentros sexuales", dijo el Alféres. Sin precisar de cuántos audios se trataba y las fechas indicó que "había un mismo patrón, hombres la llamaban para pedirle mujeres y ella se las llevaba". 

También reveló que en las conversaciones, Castro pedía a sus clientes $ 800 por el servicio de las víctimas aunque "no había precisiones de quién cobraba el dinero". Y agregó: "por lo que surgía, siempre parecía que se trataba de víctimas que sabían que estaban sumergidas en la prostitución". 

Las sospechas de la explotación sexual fueron confirmadas por los movimientos migratorios de Castro y sus víctimas, según dijo el gendarme. "Los nombres de las escuchas coincidían con los pasajes de los colectivos, chicas de entre 20 y 25 años", recordó. 

Sobre la participación de Aguirre, Rúiz señaló que no se encontraron mayores pruebas en las escuchas telefónicas sino más bien en chats que mantenía con supuestas víctimas a través de Facebook. Estas evidencias fueron incorporadas a la causa. 

Luego declaró Walter Jara y su relato fue coincidente con el de su colega. Apuntó contra Castro ya que "se escuchaba que había chicas que eran llevadas a trabajar". En la investigación que tomó parte, el Alféres contó que "no se pudo precisar si eran las mismas chicas siempre" aunque detalló que "los encuentros, generalmente, se daban en hoteles". 

Por último, el sargento Roberto Meza solo se refirió al allanamiento en la propiedad de Castro, a fines de 2014, a partir de la denuncia de una víctima que aseguró haber salido del "negocio" y que por esto fue atacada y robada en su casa de Tres Cerritos. 

Meza indicó que se encontraron comprobantes de giro de dinero de Anthony Mark Rodríguez Gómez a Castro aunque no precisó en qué concepto ni la suma de dinero. Solo se limitó a marcar la conexión de la salteña con el empresario chileno, dueño de "El Ángel", "El Señor de la Noche" y "La Carreta", en el vecino país. 

El relato de un vecino

El último testimonio que se escuchó en la audiencia fue el de José Francisco Gutiérrez quien vive en el barrio Welindo Toledo, en la zona sur de la ciudad, en la casa que colinda con el galpón que habría adquirido Castro para continuar con su negocio en Salta. 

De los allanamientos de la Gendarmería Nacional en 2014 participó como testigo y señaló que el lugar "era un depósito. Hacia mano derecha tenía unas barras, a la izquierda tablones de madera como tarimas y el medio un salón donde se veía una escalera al costado que llevaba a varias piezas". 

Ante esta declaración, el fiscal interrogó al testigo sobre la cantidad de piezas que apreció y dijo que "eran varias, unas ocho o diez". Por su parte, la defensa de Castro y Aguirre, a cargo de Marcelo Arancibia, consultó si se trataba de construcciones nuevas o si las piezas formaban parte del galpón en obra, cuestión que el vecino no pudo precisar. 

Testigos claves

En la audiencia se esperó los testimonios de dos jóvenes que habrían sido explotadas sexualmente por Castro y Aguirre. Las testigos fueron ofrecidas por el fiscal, pero no fueron encontradas, pero sus declaraciones fueron consideradas de interés para la causa por lo que  se pasó a un cuarto intermedio hasta el próximo martes para poder ubicarlas. 

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