Juicio a Reynoso: “era imposible salir sin pagar”

Bruno Mazzone estuvo detenido en una causa que luego se anuló. Él y otros testigos afirmaron que pagaron y dieron detalles de la operación.

14 Nov 2017 21

La sensación de que no tenían otra alternativa, la sorpresa de tener que acceder a un pedido que jamás imaginaron y el descreimiento en la Justicia fueron sentimientos que se apoderaron de aquellos que reconocieron haber pagado coimas para lograr las liberaciones de sus familiares o de sí mismos.

La audiencia de ayer en el juicio contra el ex juez Federal de Orán, Raúl Reynoso, y otras siete personas acusadas de pedir coimas para beneficiar a detenidos por narcotráfico, vio pasar a tres testigos que relataron con detalle todo lo que atravesaron hasta llegar al punto de decidir pagar coimas, desde la impotencia frente a detenciones injustificadas hasta el enojo por el perjuicio económico y social.

“Mis abogados apelaban y me decían que la causa no tenía ninguna prueba pero yo no salía, hasta que Meneses me dijo que era imposible salir sin pagar”

Bruno Mazzone fue el reflejo de que la bronca no se pasa con el tiempo. Sus declaraciones estaban cargadas de palabras que denotaban la furia por lo vivido los 59 días que estuvo preso en una causa orquestada por Reynoso en la que se lo imputó junto a Iván Cabeza y Pablo Meneses por asociación ilícita dedicada al lavado de activos provenientes del narcotráfico, evasión fiscal, tráfico de inmigrantes y de divisas.

Declararon nulo el procesamiento contra Iván Cabeza por lavado de dinero y otros delitos

“Mis abogados apelaban y me decían que la causa no tenía ninguna prueba pero yo no salía, hasta que Meneses me dijo que era imposible salir sin pagar”, enfatizó Mazzone cuando relataba el contexto que lo llevó a aceptar pagar $500.000 pese a negar enfáticamente su responsabilidad en los hechos que se le imputaron. Contó que Meneses le ofreció hablar con su abogada, la imputada María Elena Esper, para lograr el mismo trato que él había alcanzado y por el cual fue excarcelado y que lo aceptó al entender que había agotado los caminos legales.

“Meneses me dijo que Esper ya había hablado con ‘él tío’ (por Reynoso) y que tenía que conseguir $300.000. Mi hermano le dio la plata y a los 15 días salí libre, no tengo dudas de que la plata fue a Reynoso”

El tucumano dedicado al rubro de las carnicerías recibió días después el llamado que le confirmó que la oscura maniobra iba a dar resultados: “Meneses me dijo que Esper ya había hablado con ‘él tío’ (por Reynoso) y que tenía que conseguir $300.000. Mi hermano le dio la plata y a los 15 días salí libre, no tengo dudas de que la plata fue a Reynoso”, declaró y explicó que Meneses puso después los $200.000 que faltaban.

En su pormenorizada descripción de lo que supo de los hechos mientras estaba detenido, dijo que los hermanos Meneses fueron con el dinero al Juzgado Federal de Orán, en donde se juntaron con Esper y le dieron la plata.  

Según Mazzone, Esper le exigió que desista de los abogados que lo representaban hasta ese momento y que no apele más su detención y que luego de ser liberado le cobró $75.000 de honorarios.

La querella acusó a Reynoso de falsificar una causa para pedir coimas

En un encuentro que el testigo relató que tuvo con Esper luego de ser liberado, la abogada le expresó algo que terminó de fastidiarlo: “me dijo que ‘el tío’ estaba muy agradecido porque se estaba por jubilar y esa plata le venía bien y que ahora quería verlo para arreglar la devolución de lo que me había secuestrado”, haciendo referencia a tres vehículos que le incautaron cuando allanaron su domicilio.

“Si tiene cuatro patas, mueve la cola y ladra… es un perro”

Antes de Mazzone, dos mujeres contaron una historia similar, la que atravesaron desde que Iván Cabeza fue preso hasta incluso en la actualidad, ya que debieron cerrar la mayoría de sus carnicerías y perdieron proveedores y clientes.


Silvina de Cabeza, esposa del empresario carnicero Iván Cabeza, señaló que su abogado, Marcelo Arancibia, y hasta el fiscal Valencia le dijeron que la causa no tenía fundamentos, sin embargo las presentaciones legales no lograban obtener su liberación.

“Flores nos dijo que lo mejor que podíamos hacer era arreglar cuanto antes porque se venía la feria judicial y Reynoso se iba a ir de viaje, esa noche decidimos pagar porque habíamos agotado todas las vías legales”

Mientras el tiempo pasaba y la desesperación aumentaba, dos conocidos de la familia Cabeza se presentaron para ofrecerse como intermediarios y recomendar el pago de una importante suma de dinero para lograr la excarcelación del imputado: eran  José “Tara” Flores y Diego “Carioca” Aquino, quienes aseguraban que su contacto era con Arsenio Eladio Gaona, el abogado ex cuñado de Reynoso que también está imputado en la causa como miembro de la asociación ilícita.

“Flores nos dijo que lo mejor que podíamos hacer era arreglar cuanto antes porque se venía la feria judicial y Reynoso se iba a ir de viaje, esa noche decidimos pagar porque habíamos agotado todas las vías legales”, confesó y aclaró que juntaron $100.000 de los $600.000 que aceptaron abonar, luego de ofertas iniciales que rondaron los $3.000.000.

Sin haber intermediado en el acto mismo de la entrega del dinero e incluso creyendo probable que Aquino se haya quedado con ese dinero, dijo: “sabíamos que la plata iba a Reynoso e Iván fue liberado al día siguiente mediante una excarcelación de oficio” y consultada sobre cómo sabía que la plata era pedida por el ex juez, respondió: “si tiene cuatro patas, mueve la cola y ladra… es un perro”.

Quien se encargó de entregarle el dinero a la madre de Aquino fue Viviana Elizabeth Cabeza, hermana de Iván, quien en su relato compartió los mismos sentimientos que su cuñada. La mujer dijo que, junto a un empleado de la carnicería, llevaron el dinero a una casa de un barrio humilde de Orán cercano al Aero Club local, donde vivía la madre de Aquino.

“Mi hermana pagó por mi libertad” y otras fuertes frases de Cabeza contra Reynoso

“Fui varias veces al Juzgado y dos veces quise hablar con Reynoso pero no me atendió, después cuando liberaron a Meneses, fui a verlo y me dijo que había pagado $500.000 a Esper para salir”, afirmó la mujer.

“Sabíamos que la plata iba a Reynoso e Iván fue liberado al día siguiente mediante una excarcelación de oficio” y consultada sobre cómo sabía que la plata era pedida por el ex juez, respondió: “si tiene cuatro patas, mueve la cola y ladra… es un perro”.

Ambas mujeres recordaron con dolor lo vivido durante los allanamientos en las carnicerías, en sus hogares y en el domicilio de la madre de Cabeza. “Si en los allanamientos buscaban drogas, fueron inútiles, no llevaron perros ni abrieron cajas que tenía embaladas, fue todo una fantochada”, remarcó la esposa del empresario al contar que solo se llevaron documentación, dinero de la recaudación y los pocos ahorros de sus hijos, mientras apuntó que detrás de la causa estaba la AFIP por pedido de su titular en Salta, Resnik Brener.

“Fuimos víctimas del abuso de poder e impunidad de Reynoso, estábamos a merced de él, sentía que la Justicia no existía”, expresó Silvina.


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