El Arenales desde un dron: irregularidades y contaminación a cielo abierto

Te mostramos el funcionamiento del Vertedero San Javier y de la planta depuradora de Aguas del Norte.

15 Nov 2017 170

El río Arenales, una cuenca que recorre más de 16 kilómetros a través de la ciudad y que desemboca en el dique Cabra Corral con lo que recoge de una ciudad que lo enferma.

Una visita rápida a sus orillas deja a la vista un descuido que ya extinguió a casi toda su fauna acuática y que ahora amenaza a la población con el arrastre de metales pesados.

En un análisis ordenado por el Ministerio Público Fiscal, en septiembre pasado se conoció que el agua de esa cuenca tiene plomo, aluminio, nitritos, cobre y zinc, entre muchos otros contaminantes.

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Desagües cloacales clandestinos, basurales en las orillas, junto con los efluentes del Parque Industrial, la Planta Depuradora Sur de Aguas del Norte y el Vertedero San Javier, terminaron por convertir la cuenca del Arias-Arenales y el Río Ancho en de las zonas más insalubres de la ciudad.

Desde la altura de un dron, el predio del Vertedero San Javier aparece a simple vista con un orden y una limpieza tranquilizadoras. Sin embargo, si observamos un poco más de cerca su funcionamiento, podemos observar que, por ejemplo, la Trinchera 1, ya cerrada, tiene una altura que supera casi 10 veces el metro 50 permitido.

Aunque el frente de trabajo diario es bastante reducido, se puede ver que la basura se está virtiendo encima de una trinchera clausurada y que la separación de residuos, que debe hacerse antes del enterramiento, está siendo realizada dentro de la trinchera y por personas que trabajan sin equipamiento de protección y muy cerca de las máquinas.

La contaminación del Arias-Arenales ya extinguió la mayor parte de su fauna

También se divisan perros sueltos en los alrededores, una de las señales de que el cercado perimetral, también obligatorio, es inexistente.

Otra de las obligaciones del contrato de la Municipalidad con Agrotécnica Fueguina indica que las trincheras clausuradas deben ser forestadas luego de su soterramiento. Pero el verde brilla por su ausencia.

A lo lejos, no muy lejos, la planta depuradora Sur de Aguas del Norte trabaja con sus cuatro sedimentadores primarios, pero los secundarios están fuera de servicio. Esto significa que las aguas llegan al río con todos los sedimentos y la carga bacteriana, una combinación letal para la vida acuática.

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Las piletas de lixiviados es uno de los puntos más preocupantes del Vertedero San Javier. Según el último estudio realizado en agosto de 2014 por Lucas Seghezzo, investigador independiente del Conicet, la basura del Vertedero produce mucho más líquidos que los que se están tratando. El investigador estimó que en ese año el volumen probable superaba los 50.000 litros diarios, mientras que la empresa declaraba poco más de 20.000. ¿A dónde va el excedente?

Según Seghezzo, las infiltraciones van hacia las napas de aguas subterráneas, hacia el río y en las lagunas de líquidos estancados que pueden observarse muy cerca de las trincheras, y que permanecen durante todo el año sin recibir tratamiento ni evacuación.

Desde la altura se puede ver que las piletas de tratamiento, de unos 2500 metros cuadrados, están casi vacías, los aireadores parecen inactivos y no se observa la espuma que producirían las bombas de aereación si estuviesen en funcionamiento.

Vertedero San Javier: pese a las denuncias, aún no se investiga el impacto de la contaminación en los vecinos

A menos de 500 metros del vertedero, más de 350 familias habitan el barrio Justicia, ubicado a menos de dos cuadras del predio donado por Cerámica del Norte para la ampliación de las trincheras. Se trata del socavón que dejó la extracción de material para la fábrica y que dejó un impacto dramático para el ambiente de la zona.

Un poco más allá, en el rincón menos visible, detrás de las trincheras más altas de San Javier, una gran fosa con líquidos estancados revela el posible destino de los lixiviados que nunca llegan a las piletas de tratamiento.

Antes de llegar al vertedero, el río recibe los líquidos residuales de la depuradora. El caño del desagüe apenas puede distinguirse entre la vegetación pero sabemos que está por el cambio en el color del río, que se vuelve gris y espeso aguas abajo.

Lejos de la vista, en el margen de la ciudad y sin que la comisión encargada de sanearlo consiga remediar el daño ambiental que lo impacta, el río Arenales sigue sin un diagnóstico preciso de su carga contaminante ni del peligro que representa para las personas.


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