Reinventarse cuando sea necesario

11 Dic 2017

¿Sos lo que pensaste que ibas a ser cuando eras chico? ¿Estás donde querías estar hace 10 o 15 años? ¿Recorriste el camino que habías trazado en tu cabeza? Cuando era chica, al ser cuestionada por las amigas de mi abuela sobre lo que quería ser al crecer, mi prima respondía "bailarina de cabaret". Las señoras se horrorizaban mientras mi tío, que había instruido a la pequeña para responder así, moría de risa. Finalmente ella creció para ser asistente social.

Cuando era chico me imaginaba que a esta edad ya iba a estar casado, con hijos, una linda casa y tal vez un perro. Haciendo carrera en un buen trabajo y los domingos asados en familia. Con esa idea era feliz. En la adolescencia cambié mi idea de formar una familia y para trabajo quería algo que me permita viajar y conocer más del mundo. Y era feliz. Ya de adulto (si es que puedo considerarme uno de ellos) formar una familia está fuera de la ecuación y mi futuro profesional es una gran incógnita. ¿Y saben qué? Soy feliz. En un par de meses o en algunos años todo en mi vida puede ser completamente diferente, pero voy a intentar ser feliz.

Durante muchos años pensé que era necesario tener la vida planeada y un objetivo claro para poder ser feliz, pero con el tiempo descubrí que no era así. En los últimos 5 años comencé a viajar, aprendí a tocar la guitarra, hice un curso de buceo en aguas abiertas, y estoy tomando clases de canto. Algunos piensan que hago eso porque tengo la vida resuelta y sé lo que quiero. La verdad es que hago eso porque no sé exactamente lo que quiero y continuo buscando ese algo que siento que me falta. Lo único que tengo resuelto es no quedarme sentado esperando que la respuesta caiga milagrosamente del cielo. Muchas de las cosas que hago tienen que ver con esa búsqueda.

Entendí lo importante que es en la vida saber reinventarse. El mundo continua girando, las personas cambian todo el tiempo y no somos los mismos que éramos hace un tiempo. Cambia nuestra forma de entender la vida y de ver el mundo. Cambian nuestros intereses y las cosas que nos gustan. ¿Por qué aferrarnos a un plan antiguo construido cuando queríamos otras cosas? No está mal navegar sin rumbo, muchas veces contra la corriente, en busca de un horizonte promisorio y disfrutando el viaje. Siempre disfrutando el viaje. Es válido llegar a destino, ver que no era lo que se esperaba y salir en busca de otra cosa. No existe una formula para ser feliz. No hay un manual de vida para que todo salga bien. Cada uno tiene que encontrar su propio camino, y reinventarse cuando sea necesario. Sentarse cómodamente en la zona de confort no está mal por un tiempo, pero llega una hora en la que se hace necesario salir a explorar lo desconocido.

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