En la celebración de Corpus Christi, Cargnello pidió “defender las dos vidas”

Durante la homilía, el Arzobispo de Salta remarcó que esta defensa es un compromiso para devolverle “humanidad” a la comunidad.

03 Jun 2018
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Foto de archivo

En la celebración religiosa de Corpus Christi el debate por la posible despenalización del aborto no quedó al margen. Durante la homilía el Arzobispo de Salta, Mario Cargnello, llamó a “defender las dos vidas” y remarcó que la postura de la Iglesia marca el compromiso de “devolver humanidad a nuestras comunidades”.

Haciendo uso de la retórica, el Obispo se preguntó: “¿Lo religioso no es profundamente  humano? ¿Por qué no reconocer el valor humanizante de lo religioso?

“Si no reconocemos el derecho a vivir ¿qué consistencia podrían tener los otros derechos?”, se preguntó el sacerdote y sostuvo que la “defensa de la vida” no obedece solo a grupos religiosos. “Tengo amigos que no siendo religiosos son muy respetuosos de la vida humana y la defienden con fervor y compromiso”, detalló.

“Toda vida vale. Debemos defenderla con respeto y sin ofender. Al mismo tiempo debemos ser audaces para anunciar el evangelio de la vida sin desvanecer. Nuestro compromiso no se agota con las marchas, sigue en todos los actos cotidianos”, enfatizó Cargnello.


Durante su homilía, también se refirió al caso de la niña que quedó embarazada como consecuencia de la violación de su padrastro. Sobre este tema recordó que hace unos días escuchó a dos periodistas cuestionar la decisión de la niña de continuar con el embarazo, pero el máximo referente de la Iglesia Católica en Salta celebró “la valentía de los jóvenes”.

“¿Por qué negarle esa capacidad a la comprovinciana? ¿Por qué es pobre? Acompañémosla, respetando su decisión ahora y cuando lo necesite. Eso es humanizar los vínculos, ayudar a quienes lo necesitan”, dijo.

Finalmente, Cargnello dejó un mensaje respecto a la enseñanza religiosa en las escuelas públicas y le pidió a los docentes, encargados de dictar esta asignatura, “redoblar su esfuerzo formativo”. “La educación religiosa ofrece a los niños un elemento esencial para su formación y para su desarrollo personal que les ayuda a alcanzar una armonía vital y favorece el desarrollo de la responsabilidad personal y social”, concluyó.


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