Un cura quiso justificar que abusó de una niña: "creí que tenía al menos 15 años"

El sacerdote solía visitar a la familia de la víctima e invitaba a la menor a dar vueltas en su auto.

09 Ago 2018

Un sacerdote italiano quedó detenido cuando lo sorprendieron en su auto, tratando de abusar de una nena de 11 años. Las insólitas declaraciones que hizo al diario Corriere Fiorentino para tratar de explicar lo que pasó despertaron el repudio de los lectores.

"Hay simpatía mutua con la nena, cuando me enteré de que tenía 11 años... yo creí que tenía al menos 15", intentó justificar Paolo Glaentzer, que tiene 70 años.

"He cometido un error, lo admito, Nuestro Señor lo considerará, Él es capaz de hacerlo”, declaró, tras asegurar que está arrepentido.

Durante la audiencia judicial, el sacerdote admitió que estaba con la nena en el auto y que no era la primera vez, pero dijo que ella tomaba la iniciativa. "Desde el momento del arresto hasta hoy, pensé en lo que sucedió y me doy cuenta de que estaba equivocado", agregó.

El religioso abandonó su iglesia en Sommaia, un poblado de la Toscana, para ir a cumplir el arresto a su casa. "Dejo esta parroquia después de tanto tiempo. Ya en noviembre del año pasado le pedí al cardenal jubilarme. Y de repente sucede esto, imprevistamente. Me da pena que haya sucedido. Ahora hay que rezar. La fe es fundamental y rezando se resuelven los problemas", expresó.

Cuando el entrevistador le preguntó si alguna otra vez estuvo involucrado con la niña, respondió: "algunas pocas veces". Los padres de la víctima, en tanto, expresaron: "nos sentimos culpables. Nunca nos dimos cuenta de quién era ese cura que entraba en nuestra casa como uno de la familia y todos los meses nos daba 150 euros. Muy seguido salía con nuestros hijos. Los subía a su auto y se los llevaba. Había comprado un auto nuevo y nuestra hija se divertía al ir a dar una vuelta con él. Recuerdo todavía que cuando se compró el auto lo festejamos con un almuerzo".

Respecto a la noche en que sucedió el hecho, relataron: "don Paolo tenía que preparar la valija para ir a Bagni di Lucca y pidió ayuda a nuestra hija. Por eso se la llevó en el auto".

"Me lo presentaron 20 años atrás. Creí que era una buena persona. Ha visto nacer y crecer a mis hijos. Venía a cenar y hasta nos ayudaba a lavar los platos", dijo el padre de la niña. Tanto él como su esposa son inválidos: "nuestra vida es complicada y por esto don Paolo para nosotros era una bendición. Nos ayudaba a traer las compras a casa, festejaba con nosotros los cumpleaños, celebraba misa en casa, mirábamos televisión y ahora me doy cuenta de por qué entraba a la noche y llevaba a nuestra hija a dar una vuelta en el auto".

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