Tres libros que podés leer durante las vacaciones

07 Ene 2019

Fabián Soberón

Escritor y profesor de teoría y estética del cine. En 2014 ganó la beca nacional de creación otorgada por el fondo nacional de las artes.

Te recomienda tres libros: 

La tragedia de Macbeth -William Shakespeare

Editorial Alianza (180 páginas)

Lo elijo porque...

Los versos de esta tragedia condensan de alguna forma el trabajo metafórico que hace William Shakespeare en todos sus libros. Mi preferencia por la obra se basa en cómo el autor logra caracterizar un personaje inolvidable como Lady Macbeth, quien se diferencia de su esposo Macbeth a través de esta idea de la bondad y la maldad humana.

Fragmento de “La tragedia de Macbeth”

Escena V. Inverness. Sala del castillo de Macbeth. Entra Lady Macbeth leyendo una carta de su esposo.


“Ya eres Glamis y Cawdor, y has de ser cuanto se te ha prometido. No obstante, desconfío sin embargo de tu naturaleza, demasiado repleta con la leche de la bondad humana para escoger el camino más corto. Tú querrías ser grande, ambición no te falta, pero sí la maldad que debe sustentarla. Lo que más ambicionas lo querrías santamente; no quieres jugar sucio, pero te agradaría ganar con trampas.

El guardador de rebaños - Alberto Caeiro

Editorial Interzona (88 páginas)

Lo elijo porque...

Alberto Caeiro es uno de los heterónimos creados por Fernando Pessoa. Él fue un dios múltiple, un escritor que inventó a varios escritores y que le dio a cada uno de ellos una estética diferente. En ese sentido se diferencia de Jorge Luis Borges, que para mí es alguien que siempre mantuvo el mismo tono a lo largo de su vida.

Extracto de “Poema número V”

“Hay Bastante metafísica en no pensar en nada.

¿Lo que pienso del mundo?

¿Sé yo lo que pienso del mundo?

Si me enfermase, pensaría.

¿Qué idea tengo de las cosas?

¿Qué opinión sobre las causas y los efectos?

¿He meditado sobre Dios y el alma

Y sobre la creación del mundo?...

La divina comedia - Dante Alighieri

Editorial Losada (560 páginas)

Lo elijo porque...

La escena de despedida entre Dante y Virgilio -cuando este último se va debido a que le resulta imposible entrar al paraíso- es conmovedora. No sólo porque hay dos personas que se han convertido en amigos sino también porque hay un sentimiento que se percibe y no está expresado a través de los versos.

Canto XXIII, El Purgatorio

“Volviéndose hacia mí Virgilio, estas

palabras dijo; y nunca hubo regalo

que me diera un placer igual a éste.

Tantas ansias vinieron sobre el ansia

de estar arriba ya, que a cada paso

plumas para volar crecer sentía.

Cuando debajo toda la escalera

quedó, y llegamos al peldaño sumo,

en mi clavó Virgilio su mirada...”

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