Orán: la tenían secuestrada, pudo enviar mensajes por Facebook y la rescataron

Una joven de 27 años vivió una noche de horror cuando su expareja la mantuvo de rehén, abusó de ella y la golpeó.

08 Feb 2019

R. A. de Orán pudo contar la historia. Sobrevivió a una noche de terror, secuestrada, sin posibilidad de pedir auxilio, golpeada y abusada sexualmente por su expareja, Marcos Antonio Belmonte, de quien se había separado hacía tres meses.

La joven, de 27 años, se encontraba en la remisería El Sol de calle López y Planes casi Esquiú cuando se le acercó su expareja, alcholizado. Le solicitó que lo acompañe y ella se negó. Dijo NO, muchas veces, hasta que él la agarró por la fuerza, le rompió la ropa y se la llevó con amenazas y golpes.

ORÁN, EN ESE ESQUINA SECUESTRARON A LA JOVEN. CAPTURA GOOGLE MAPS

La subió por la fuerza a un remis color blanco y fueron a la casa de Belmonte. Volvió a ingresarla por la fuerza. Ella no quería y dijo No. “Estaba alterado”, contaría luego R. A. a la Policía. Empezó a recriminarle por qué lo había dejado y si tenía otra pareja y le pidió que le muestre su celular. Ella dijo No, una vez más, y él le quitó el celular.

Le pidió tener relaciones sexuales y ella volvió a  decir que No. Ahí comenzaron las amenazas y los golpes: “no te vas a ir de la casa”, “te voy a pegar y no te voy a dejar salir”, “si no te quedás callada, te voy a dar otra cagada”, “te vas a quedar una semana encerrada”, fueron las frases que se repitieron. Le rompió la ropa, la dejó desnuda. La lastimó, golpeó y mordió. Ella lloraba. En ese momento, la violó y luego se durmió.  

R. A. aprovechó la situación y pudo enviar mensajes a su mamá G. A. solicitándole  auxilio. La señora fue a la Policía y contó lo sucedido: su hija estaba secuestrada en el domicilio de su ex. A la tarde, se acercaron a la casa de Belmonte en compañía de un oficial. Ahora él dijo “No”: “Ella no está acá, debe estar en la casa de su madre”, dijo. La Policía ingresó y encontró a la joven encerrada en una habitación.

Posteriormente se realizó la denuncia y la consulta judicial con la Fiscalía Penal de Violencia de Género y Familia y Delitos Contra la Integridad Sexual de Orán. Desde allí se ordenó la aprehensión del acusado, el secuestro del celular de joven la damnificada, y pericias del lugar y un examen médico a R.A.

El día de terror, en parte, ya había pasado. 

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