Febrero y el estrés: tips para no perder la cabeza

Los preparativos escolares, la vuelta al trabajo y los exámenes prometen angustiarnos. La planificación es clave.

09 Feb 2019

Es el mes más corto. Mirás el calendario y las vacaciones se ven en un horizonte muy lejano. Te queda por delante organizar todo: el año escolar, familiar y laboral. ¿Febrero te parece el mes más intenso y estresante? Si te sentís así, la buena noticia es que no sos el único. Aquí, expertos te dan algunos consejos para surfear con éxito en tiempos de presiones.

Están los preparativos de la vuelta a clases (programada para el 6 de marzo), el regreso de las vacaciones (con el retorno al trabajo incluido) y aparecen los exámenes en los niveles secundarios y universitarios. Todo eso puede generar angustia y desánimo, según los expertos. Se suma el calor intenso de algunos días y el estrés que generan las compras (¡más con la inflación por las nubes!). Además, están las listas de cosas pendientes para hacer, los proyectos a presentar, lo que dejamos colgado el año pasado, los balances, etcétera.

Es un mes atípico, corto, de transición. Son factores que aumentan la ansiedad. “La depresión de febrero es como la del lunes”, compara la psicóloga Graciela Chamut. “Estamos de vuelta, se terminaron las vacaciones y arrancan las actividades. El inicio del año laboral o escolar ¿tiene que ser también el comienzo del calvario, con la sensación de que hemos sido echados del Paraíso?”, plantea la especialista en recursos humanos.

Chamut sugiere que esa angustia tiene varias explicaciones. Antes hace una aclaración relacionada a la “cuestión de actitud”: “los latinos somos muy quejosos; vivimos en modo protesta”.

“El estrés de febrero parece estar ligado al sentimiento de un nuevo comienzo, con la angustia por la presunta aparición de factores impredecibles. No obstante, si una persona siente malestar en el trabajo esto puede estar justificado. Hay razones que aparecen en distintos niveles de la organización y también hay cuestiones personales. Puede ocurrir también que hayamos tenido vacaciones muy activas y eso nos dejó agotados. Por último, están las razones culturales: solemos hacer una valoración extrema del placer y no nos gusta el trabajo, lo vemos como un gran sacrificio”, evalúa.

No hay que alarmarse, dice la experta. Una vez que el año empezó a andar, con una mínima rutina en marcha, todo tiende a acomodarse. ¿Qué necesitamos para sobrellevar mejor los días de febrero? Adaptarnos a la realidad es clave. La vuelta no tiene por qué ser la vuelta al abismo. Estos consejos, según Chamut, son de gran utilidad:

- Planificación: es fundamental este mes. Ayuda mucho ponerse objetivos a cumplir durante todo el año: metas personales, educacionales o familiares. Hacerse estas preguntas: ¿qué quisiera lograr en este año? ¿Qué me haría sentir muy bien? (Tratá de que no sean exclusivamente objetivos económicos).

- Mirada positiva: aprendé a valorar lo que tenés, a ver el vaso medio lleno. “Somos más ricos y tenemos más experiencias positivas de lo que nos imaginamos. El ejercicio de victimizarnos nos hace sentir importantes por la peor de las razones”, explica.

- Tratá de ser feliz con las pequeñas cosas de la vida y dale espacio a tus necesidades familiares y personales: salí con tus amigos, escuchá música, hacé actividad física o cualquiera que te reporte placer. Hay que hacer un esfuerzo, pero vale la pena encontrar una alternativa para que las exigencias no nos desborden.

María del Carmen Vega, coach ontológica, sugiere que febrero es importantísimo para aprender a manejar el estrés. Este se produce cuando hay un desequilibrio entre lo que el contexto nos está demandando y los recursos que tenemos disponibles para responder, tanto  físicos como mentales. “Las personas que se ven a sí mismas con habilidades para resolver algo tienden a considerar una situación problemática como una oportunidad o un desafío. Por el contrario, quienes crean que no cuentan con la capacidad de hacer frente a una situación, la considerarán una amenaza”, evalúa.

Qué recursos debemos tener a mano para no colapsar en medio de mucha presión. Según Vega, es primordial tener objetivos y planes de acción. Hay que cambiar de perspectiva: ver el comienzo del año como una gran oportunidad para encender los motores que nos permitirán hacer realidad un sueño.

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