Netflix se decidió a explorar el mundo adulto

Hoy se estrena “Love Death & Robots”, una ambiciosa antología de cortos animados con la etiqueta de “prohibido para menores de 18 años”.

15 Mar 2019

El arco conceptual que despliega Netflix va corriendo límites semana a semana. La aventura de financiar una película en blanco y negro, con actores desconocidos y sobre una temática ajena al mainstream derivó en el suceso de “Roma”, mérito de la espalda creativa de Alfonso Cuarón pero también de la decisión de la plataforma de streaming de salir de su zona de confort. En el otro extremo del océano audiovisual sobre el que pretenden navegar las producciones de Netflix puede situarse “Love Death & Robots” (“Amor Muerte y Robots”, a partir de aquí LD&R), promocionado, arriesgado, impactante y muy esperado estreno de hoy.

Con LD&R Netflix explora un mundo al que venía midiendo desde lejos: el de los contenidos para adultos, y aterriza en él con una antología de cortos animados que proponen 18 historias para mayores de 18 años. Es una ensalada de ciencia ficción, terror, ciberpunks y humor negro sazonada por tanto sexo y violencia como se descubre en los tráilers (hay dos, uno “explícito”, otra novedad de Netflix).

Detrás del proyecto asoman David Fincher y Tim Miller, quienes sirven de productores y presentadores de estos cortos nacidos en usinas repartidas por América, Asia y Europa. Ninguno supera los 15 minutos y los hay hasta de apenas 300 segundos. Cada director eligió su técnica y su lenguaje narrativo, lo que combina animaciones clásicas con CGI y 3D. LD&R se ubica en algún punto entre “Heavy metal”, aquella fantasía sci-fi rocker que asomó en los cines tucumanos a principios de los 80 con la imaginería de The Animatrix. Pero con mucho gore encima.

La definición

No es sencillo definir el espíritu que alimenta a LD&R, un multiverso de “productos lácteos con sentimientos, hombres lobo soldado, robots sublevados, monstruos de la basura, cyborg cazarrecompensas, arañas alienígenas y demonios del infierno sedientos de sangre”, según la definición del propio Netflix. Miller y Fincher coinciden en que, a fin de cuentas, de lo que hablan las historias es de la naturaleza humana. Una naturaleza que suele regodearse en el racismo, la guerra, la contaminación y esas conspiraciones en las que se borra la frontera entre gobiernos y corporaciones.

“Este es mi proyecto soñado. Combina mi pasión por la animación y las historias más increíbles; películas de sesión nocturna, cómics, libros y revistas de ciencia ficción que me han inspirado durante décadas, pero que siempre han sido relegados a una cultura más friki. Estoy entusiasmado con que el panorama actual haya madurado lo suficiente para que la animación para adultos forme parte de una conversación creativa mucho más amplia”, destaca Miller, quien coordinó la producción de LD&R por medio de su empresa, Blur Studio.

El éxito de “Deadpool”, primera película de la factoría Marvel prohibida para menores, demostró que las ideas, el humor y el pulso narrativo de Miller -su director- era capaz de hacer blanco en un público deseoso de ser tratado como adulto. En paralelo a LD&R, Miller está abocado a darle los últimos retoques a la nueva “Terminator”. Fincher, uno de los artesanos del thriller más buscados de la industria, es un jugador de peso en Netflix gracias al impacto de “House of cards” y este año estrenará la segunda temporada de “Mindhunter”. A semejante dupla, Netflix no pudo decirle que no.

Las voces

Topher Grace, Mary Elizabeth Winstead, Rebecca Riedy, Bruce Thomas y Carlos Alazraki figuran entre la legión de actores que prestan sus voces a lo largo de LD&R. En cuanto a los cortos, hay para toda clase de paladares. “Alternate histories” es una ucronía en la que Hitler muere pisoteado por un caballo; a la aeronave “Lucky 13” nadie quiere subir porque sus tripulaciones suelen terminar muy mal; “Ice Age” muestra cómo una pareja descubre toda una civilización viviendo en el freezer de su heladera; en “Shape-Shifters” dos marines con superpoderes se enfrentan en Afganistán; y así.

NSFW es un acrónimo al que podría traducirse como “no apropiado para el trabajo”. Para quienes pispean contenidos de esta clase en sus pantallas, LD&R es, definitivamente, un NSFW. Con esa ingeniosa vuelta de tuerca marketinera esta promoviendo Netflix el estreno de un show que, antes de su nacimiento, ya dio mucho que hablar.

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