Sin WhatsApp ni redes sociales, ¿cómo evitar perder la cabeza?

Una nueva falla en WhatsApp, Facebook e Instagram dejó ayer a los usuarios tucumanos con varias restricciones de servicio. ¿Cuanto cambiaría nuestra vida si estas redes de comunicación dejaran de existir?

04 Jul 2019
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Charlas: algo de filosofía nunca viene mal

Ajena al drama que provocó la anterior caída (por tres horas) del servicio de mensajería instantánea, Claudia Ortiz visualizó la situación como una buena oportunidad para tomar conciencia de la realidad y practicar la mayéutica. “A diario estamos sometidos a estímulos online que dispersan nuestra atención e impiden que tengamos instantes de  aburrimiento creativo. En ese sentido internet es un arma de doble filo y siempre viene bien combatir sus efectos con algunas horas de desconexión”, reflexiona.

Mensajes: volver a lo clásico

Destinados al olvido desde que WhatsApp ingresó al mercado, los mensajes de texto fueron en su momento el principal medio de comunicación vía celular. ¿Podría existir una revancha en 160 caracteres? “Hace un tiempo tuve problemas con internet y debí usar el servicio de textos por una semana. El problema fue que, al estar tan acostumbrada a escribir por tramos en WhatsApp, no me percaté del costo ($1.70 por mensaje). Moraleja: entendí que hay comentarios que dejan de ser necesarios”, comenta la estudiante María Alonso.

Reuniones: agenda en mano

Estás planeando juntarte con amigos y hay que acordar un momento que resulte adecuado para todos. Si no existieran los chats grupales, ¿cuál sería la solución? “Sin WhatsApp mi rol de administradora cambiaría por el de secretaria. Me imagino anotando los horarios de cada persona y teniendo que llamarlas una y otra vez para chequear su disponibilidad”, especula la diseñadora Andrea Oliva. Además, sin notificaciones en Facebook que nos recuerden los cumpleaños habrá que desempolvar y volver a marcar los calendarios.

La espera: respetar la hora

Para el jubilado Nahuel Burgos, que los usuarios sean despojados de las redes sociales implicaría un cambio positivo en cuestiones de puntualidad. “Cuando no existían los celulares teníamos que fijar un lugar de encuentro y respetar el horario. Las reglas eran bastante claras, podíamos tolerar una tardanza de 10 minutos, y después de eso nos íbamos”, recuerda. Por esta razón, si sabemos que no contaremos con la ayuda de un texto de advertencia ante las demoras lo mejor será ser siempre puntuales.

Discusiones: evitá comentarios de más

Contar con una pantalla que nos respalde hace que los usuarios sintamos una mayor libertad para opinar o mentir. Sin ese filtro de teclas y de audios que se borran, la nutricionista Sofía Marturet considera que, en persona, es preferible evitar las disputas y ataques de enojo. “Desde que existe el celular hay una tendencia a achicarnos cuando damos a conocer nuestras emociones. Sin las redes sociales como intermediarios hay que ser más responsables con nuestras palabras”, narra.

En el amor: el “beboteo” puede esperar

Cuando las redes sociales se fusionan con el corazón surgen una serie de rituales a seguir. Stories, comentarios, likes... las acciones para atraer la atención del otro son diversas y hasta agobiantes. “Sin todo ese decorado y estrategias de acercamiento digital las relaciones serían más fáciles -afirma la periodista Solana Herrera-. Lo que propongo es que la próxima vez que Instagram se caiga probemos en mandar un mensaje a la persona que deseamos y simplemente le pidamos una cita”.

Trabajo: hay que moverse del escritorio

Con WhatsApp nos mal acostumbramos a enviar chats incluso si el receptor está en la misma habitación. En el ámbito laboral, esta  práctica puede ocasionar que las relaciones entre colegas  se degraden ¿Acaso no existen otros métodos de comunicación? La respuesta es sí e involucra, sin mayor esfuerzo, el levantarnos de la silla y acudir al lugar donde esté nuestro compañero. Los inboxs podrán ser rápidos y eficientes pero no remplazan de ningún modo al contacto y la gestualidad humana.

Percances: acordá puntos de encuentro

Al salir en grupo a una fiesta o evento social puede ocurrir que -de la nada- nos distraigamos y terminemos solos. Comúnmente la situación se resolvería enviando un mensaje pero, en este utópico mundo donde no hay señal ni redes sociales que funciones de conector, lo mejor es fijar puntos de reunión previos que sirvan de referencia. Así, las personas sabrán donde dirigirse si hay disturbios, deben regresar juntos a sus respectivos hogares o ocurre durante la noche algún accidente.

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