“Estoy muy orgullosa de ser Lorena Carpanchay, una chica trans de Cafayate y bagualera”

Es la primera coplera trans de Salta que, al ritmo de la caja, alza su voz por la diversidad y la lucha contra los femicidios y travesticidios.

08 Jul 2019

Desde el paraje San Luis, entre los cerros de los Valles Calchaquíes y a 10 kilómetros de la ciudad de Cafayate, Lorena Carpanchay construye su hogar y una forma de expresar bagualas. Al ritmo de la caja, aquel canto ancestral identitario de pueblos campesinos del norte argentino es en ella la voz de la diversidad y de toda una comunidad que lucha contra el prejuicio, los femicidios y los travesticidios.

Hace no más de cinco años, ya inserta en la militancia por los derechos del colectivo LGBT, Lorena subió por primera vez a un escenario a cantar aquellas coplas que aprendió en su infancia. Su debut ante el público fue en el estadio Delmi, durante el Encuentro Nacional de Mujeres que se llevó a cabo en Salta, en 2014. A partir de ahí, Lorena fue invitada a participar de peñas y varios espacios artísticos de Buenos Aires y otras provincias argentinas.    

“Siempre he cantado en mi familia. Mi madre es bagualera y la familia de mi papá cantan siempre porque acá donde vivimos, entre los cerros, siempre se hacen marcadas o señaladas en los campos y ahí se introduce la caja y la baguala. Nunca se perdió esa costumbre”, cuenta Lorena a LA GACETA.

“Yo aprendí así, de mi familia. La baguala siempre la llevé en el alma y cuando salía la oportunidad cantaba”, recuerda la cafayateña, la primera coplera trans de los Valles Calchaquíes.

Desde los cerros, el arte

Lorena también es artesana y finaliza sus estudios terciarios en Turismo. Elabora dulces para vender y teje chalinas, pies de cama y ruanas con lana de ovejas que ella misma, junto a su familia, tiñe de diferentes colores.

Su vida siempre estuvo ligada al campo: sus padres campesinos la vieron nacer cuando ellos trabajaban cortando cañas de azúcar en Orán y la criaron luego, junto a sus cinco hermanos, en Cafayate, rodeados de animales de granja y cultivos de la región.

Pero en busca de otros horizontes y de alejarse de la mirada prejuiciosa, Lorena se mudó joven a la gran ciudad un tiempo. “Como todo chico que a veces emigra, yo emigré a Buenos Aires, estuve viviendo ahí muchos años (15 años) y en el 2000 me volví, a donde están mis raíces, y ya no creo que me vaya a otro lado, mis raíces están acá”, asegura Lorena, fortalecida, tras varios años de desencuentros –y también encuentros- con parte de su familia.

“Me costó mucho al venir de Buenos Aires, porque allá a veces uno se escapa de la familia y de cómo te tratan. Acá me costó. Donde iba por ahí se reían, siempre era la burla, pero me imponía con respeto”. Así recuerda cómo fueron aquellos primeros años en los que, de vuelta en la provincia, ya tenía su identidad reconocida.

La vida entre los prejuicios

“En mi familia me costó horrores. Me cuesta hasta ahora. Tengo padre y madre que les cuesta, y a mi madre más. Ella nunca aceptó mi identidad, pero bueno, me impuse y traté que me respeten. Mis hermanas me aceptaron. Solo tengo un hermano que no”, detalla Lorena, quien hoy está a pocos meses de cumplir sus 50 años y con varios proyectos en crecimiento. No solo tiene invitaciones para participar como coplera, sino que también proyecta un emprendimiento de turismo campesino en Cafayate.

Su sueño es hacer conocer el lugar donde creció, y de la manera que lo hizo: entre los cerros, los animales y los cultivos. “Vivo en un lugar tan lindo… crio caballos y chanchos con la idea de trabajar con el turismo”, cuenta. Además tiene planeado viajar a fines de este mes a Santa María (Catamarca), donde fue invitada a un encuentro de bagualeras.

“Este año me salieron varias oportunidades para participar en eventos por las bagualas que canto, que son bagualas del valle y que tienen en cuenta que acá hay mucho machismo. Entonces trato de cantar sobre la diversidad y contra los femicidios y travesticidios. Por Lohana (Berkins) y (Diana) Sacayán”, resalta Lorena, recordando de esta manera a dos reconocidas activistas que lucharon por los derechos del colectivo travesti.

“Pero a veces no se es profeta en su misma tierra. Soy consciente en donde estoy, por eso voy con bajo perfil”, advierte la coplera, quien tímidamente dice que sueña algún día cantar en la Serenata a Cafayate, el festival más tradicional y popular de los Valles Calchaquíes.     

Además asegura que aún tiene mucho que aprender y que siempre espera expresarse desde sus raíces. “Cuando subo al escenario, subo con nervios, pero me siento bien; es una emoción para mí salir de Cafayate, militar y cantar por otros lugares”, manifiesta. 

“Estoy muy orgullosa de ser Lorena Carpanchay, una chica trans de Cafayate, y que está surgiendo como bagualera”, concluye, con el deseo de llegar a través de su canto popular a los oídos de todos, por una sociedad más inclusiva e igualitaria.

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