Cinco debates que hicieron historia

Una tradición global que aquí es novedad.

13 Oct 2019

Considerados como una larga tradición en el mundo occidental, los debates presidenciales son una legítima novedad en la Argentina. La ley que los establece como obligatorios data apenas de 2016. Es decir que la de hoy a las 21, en Santa Fe, será la primera confrontación entre postulantes a la primera magistratura del país que se realiza en cumplimiento con esa norma.
En 2015 fue una ONG, Argentina Debate, la que impulsó la confrontación pública de ideas y de propuestas. El 4 de octubre ese año se realizó la primera experiencia, a la que faltó el candidato del peronismo, Daniel Scioli. Asistieron esa vez Nicolás del Caño (hoy, como entonces, candidato por el Frente de Izquierda y de los Trabajadores); Mauricio Macri (Cambiemos), Sergio Massa (Frente Renovador), Adolfo Rodríguez Saa (Compromiso Federal) y Margarita Stolbizer (Frente Amplio Progresista). Scioli y Macri pasaron a la segunda vuelta y, entonces sí, el entonces gobernador de la provincia de Buenos Aires accedió a debatir con el entonces jefe de Gobierno de la ciudad de Buenos Aires, el 15 de noviembre.

Con anterioridad, la Argentina tiene algunos antecedentes, variados en su naturaleza. El primero de ellos es el que protagonizaron en 1984, durante el alfonsinismo, el canciller Dante Caputo y el senador peronista Vicente Leonidas Saadi, en torno del plebiscito convocado para ratificar el tratado de paz con Chile que superó el conflicto por el Canal de Beagle. (Ver “El antecedente nacional...”).
Esa experiencia fue moderada por el periodista Bernardo Neustadt, que en 1989 organizó un debate presidencial entre el radical Eduardo Angeloz y el peronista Carlos Menem, pero el riojano no se presentó. Su silla vacía, con el cártel con su nombre, es una foto ineludible en la historia electoral argentina, aunque (es evidente) no lo afectó en las urnas.
A partir de la ley de 2016, los candidatos que falten a su obligación de debatir son sancionados: no les otorgan espacios publicitarios, que son administrados por el Estado desde la ley de 2009 que creó las primarias abiertas (PASO).
El segundo debate está previsto para el domingo 20, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

El precursor

Kennedy y Nixon cambiaron la historia de la tv y de las campañas.

El primer debate presidencial televisado en la historia fue el que mantuvieron John Kennedy, como candidato del Partido Demócrata, y Richard Nixon, por el Partido Republicano, el 26 de septiembre de 1960. La trascendencia de ese programa, que duró tan sólo una hora, fue un verdadero hito en la historia de la televisión, y también de las campañas. Hasta el punto de que, con posterioridad, los países del Viejo Continente también resolvieron televisar sus debates presidenciales. Los muchos detalles y anécdotas de ese acontecimiento confluyen en un universo común, hoy tal vez obvio, pero revelador en ese momento: el poder de la imagen. Tanto es así que, según crónicas de la época, quienes habían seguido el debate por la radio consideraron que Nixon se había desempeñado mejor que Kennedy. A través de las pantallas, en cambio, lo que “se vio” fue otra cosa. Es universalmente conocido (hasta las películas biográficas sobre Nixon lo recuerdan) que el candidato republicano rechazó ser maquillado antes de entrar al estudio; mientras que el demócrata, acostumbrado a las playas californianas, tomó sol especialmente ese día. El resultado fue que los estadounidenses vieron a un Kennedy bronceado y joven, mientras que Nixon lució notoriamente cansado. A lo que se agrega que, durante el debate, sudó copiosamente, lo que transmitió la “imagen” de un hombre en aprietos. La leyenda política pretende que los asesores del demócrata hicieron apagar el aire acondicionado. Kennedy se convirtió ese año en el 35° presidente de EEUU.

Un caso testigo

Carter y Reagan estaban empatados, pero el primero no fue reelecto.

El debate entre el presidente demócrata Jimmy Carter y el retador republicano Ronald Reagan desembocaron en el poco frecuente caso de que un presidente de EEUU no consiga la reelección. Carter prometió un relanzamiento económico (había crisis y la inflación alcanzaba al 10% anual), reivindicó el tratado de no proliferación nuclear suscrito con la URSS el año anterior y acusó de “belicista” a su contendiente. Pero llegaba muy desgastado por la “crisis de los rehenes” estadounidenses durante la revolución islámica en Irán. Reagan, precisamente, cuestionó con severidad la gestión del demócrata. Las críticas se resumieron en una pregunta: “¿Estamos mejor que hace cuatro años?”. Habían llegado parejos en las encuestas. La balanza se inclinó para el republicano, en su tercer intento por alcanzar la máxima magistratura de su país.

El debut argentino

Macri y Scioli inauguraron la confrontación televisada en 2015.

El primer debate presidencial de la historia argentina debió esperar al tercer milenio: data del siglo XXI. Aconteció hace apenas cuatro años. El domingo 15 de noviembre de 2015, Daniel Scioli y Mauricio Macri, antes del balotaje, mantuvieron un encuentro tenso y los dos se mostraron agresivos. El peronista criticó las propuestas económicas de su oponente y las calificó de “un peligro para el país”. El porteño machacó en la condición kirchnerista de su oponente. Ninguno nombró a la entonces presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Macri prometió “pobreza cero”, crear 2 millones de puestos de trabajo y otorgar 1 millón de créditos. El entonces jefe de Gobierno de la ciudad de Buenos Aires también propuso instrumentar un plan de infraestructura para “conectar” a Argentina. Scioli, a su turno, basó casi toda su argumentación en la defensa de la educación pública (propuso, específicamente, “universalizar” la sala de tres años) y de la Asignación Universal por Hijo. En materia de seguridad, el entonces gobernador de la provincia de Buenos Aires hizo suyas las propuestas que había impulsado Sergio Massa en la primera vuelta: fuerte inversión en logística y tecnología para reforzar la prevención y más recursos para Gendarmería y Prefectura. El líder del PRO, en tanto, denunció que el narcotráfico había recrudecido de tal manera durante el kirchnerismo, que la Argentina ya había dejado de ser un “país de tránsito” para convertirse en uno de “producción” de sustancias ilegales. “Insistís en debatir con funcionarios que se van el 10 de diciembre. Debatí conmigo”, le dijo Scioli a su oponente. “Vos hacés de vocero mío, de las cosas que no voy a hacer, y yo te pido que hables de tus propuestas”, le reclamó Macri a su adversario.

El antecedente nacional de 1984

Caputo y Saadi confrontaron respecto del tratado de paz con Chile.

El primer antecedente de un debate electoral televisado en la Argentina data de 1984, un año después del retorno de la democracia, durante la presidencia de Raúl Alfonsín. No fue un debate presidencial, pero sí se realizó a propósito de unos comicios: el líder radical había convocado a un plebiscito, no vinculante, por el conflicto con Chile respecto del Canal de Beagle. La consulta a la ciudadanía era si se aceptaba o se rechazada el Tratado de Paz y Amistad con el país vecino. Quienes confrontaron ideas aquella vez fueron el canciller Dante Caputo, defensor del “Sí”; y el el senador peronista Vicente Leonidas Saadi, impulsor del “No”. El debate fue moderado por el periodista Bernando Neustadt. “El debate se caracterizó por el tono contrastante de ambas exposiciones”, dice la nota de LA GACETA del viernes 16 de noviembre de 1984, que cronica el encuentro del día anterior. “Mientras la moderación y la detallada explicación caracterizaron las intervenciones del canciller, Saadi dio a las suyas un tono enfervorizado, de tribuna política”, consigna la tapa del diario. Agrega que otro elemento contrastante fue que Saadi “leyó casi constantemente, a diferencia de Caputo”. “Basta de cháchara” y “No se vaya por las nubes de Úbeda”, fueron dos latiguillos de Saadi que quedaron inmortalizados.

Té para tres

Una confrontación en EEUU que dejó dos ganadores y un perdedor.

En 1992, George H. W. Bush (mejor como Bush “padre” a partir de que su hijo homónimo sería también presidente de EEUU entre 2001 y 2009) buscó infructuosamente su relección: perdió los comicios contra el demócrata Bill Clinton, entonces gobernador de Arkansas. En octubre de ese año se realizó el primero de los debates presidenciales, del cual también participó el candidato independiente Ross Perot. La crónica del diario El País, de España, rescata una encuesta de la televisora estadounidense ABC en la que los televidentes daban como ganadores a Clinton (28) y a Perot (24%, pese a que iba por fuera de los grandes partidos de ese país), mientras que al entonces mandatario le asignaban un perdidoso 18%. “Lo más dramático para él es que estuvo bien (dice la crónica). Se mantuvo con dignidad ante los ataques de sus rivales y supo sacar a la palestra su carta de poseer mayor experiencia que sus rivales, pero no le funcionó. Bastaba una broma de Perot, o una mirada de Clinton a la cámara prometiendo un nuevo horizonte, para que todo el trabajo de Bush quedara en un segundo plano”. Bush (padre) había formalizado los acuerdos que pusieron fin a la guerra fría y había ganado la “Guerra del Golfo”, derrotando a Irak, que había invadido a Kuwait. Pero la crisis económica le costó la carrera política.

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