Denuncian al Hospital de Morillo por negligencia: “a mi hija la medicaron así nomás”

La madre de la niña de dos años que falleció el viernes pasado aseguró que a su hija la “intoxicaron” con medicamentos. “Medican por teléfono”, dijo.

21 Ene 2020
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MORILLO. IMAGEN DE LUCHO IBARRA PARA LA GACETA

Solange del Luján Risso vive en Morillo, al norte de Salta. Tiene 26 años, un esposo y tres hijos. “Ahora tengo dos”, dice cuando se le pregunta sobre su familia. La más pequeña, de dos años y ocho meses falleció el viernes pasado en el Hospital de Orán. Nunca ingresará a la sala de 3 en donde su mamá había reservado un lugar.

El lunes pasado, Solange había sacado turno en el Hospital de Morillo para la pequeña Noelia que llevaba varios días, cuatro, con diarrea.

“Quiero que con los demás padres que pasaron por esto, nos juntemos y hagamos algo para que no le pase a otro niño" 

Días internada con un cuadro que no se resuelve: “la intoxicaron”

“La recibió el doctor Montalvo, le hizo unos estudios, me dijo que estaba deshidratada y le colocó suero. Me dijo que seguramente debía permanecer unas horas internada hasta que se hidrate bien y vean por qué era la diarrea”. Pasaron los análisis de sangre y orina y surge que la pequeña tenía una infección urinaria. “Ahí mismo el doctor me dijo que debíamos trasladarla a Orán para que le hagan otros estudios, pero pasaron dos o tres días y no lo hicieron”, cuenta Solange.

La mamá nunca se separó de ella: “yo me quedé ahí, todos los días, durmiendo a su lado”, recuerda.

Comenzaron a medicarla por la infección urinaria: sueros, medicamentos e inyecciones. El martes Noelia se comenzó a sentir mejor. La diarrea persistía pero jugaba y comía más de lo que había comido los días anteriores.  

El miércoles a la tarde tuvo una nueva recaída: fiebre, ibuprofeno y la diarrea que no cesaba. “El doctor pidió otro análisis, me dijo que el jueves me lo iba a dar. El jueves a la mañana mi hija no quería comer. A las 9 de la mañana viene una enfermera y me dice que doctor Montalvo dio la orden de una medicación para la infección urinaria. A las 12 traen el almuerzo y ella estaba débil, no quería comer. El doctor se fue a su casa y no volvió. En ese momento le comienzan a colocar Reliveran (medicamento que se utiliza comúnmente para tratar la náusea y el vómito) Mi hija comienza a convulsionar, los ojos se le hicieron para atrás y se puso morada. Pregunté qué pasaba mientras el enfermero colocaba lo que quedaba de la inyección”, cuenta desesperada Solange.

Su hija perdía el conocimiento mientras ella la arropaba en una sábana y la llevaba a la sala de los enfermeros para que la reanimen. No respiraba.

“Los enfermeros son aprendices, no pueden atender solos en un hospital porque están aprendiendo”, explica Solange, intentando buscar una explicación a lo inexplicable.

Luego todo sucedió rápido, pero no tanto como para salvar la vida de su hija. La reanimaron y a los 20 – 25 minutos llegó el doctor para llevarla a Orán. “No había ambulancia, no iba a llegar a tiempo, me dijeron. Alguien dijo que vayamos en helicóptero pero tampoco daban los tiempos. La diarrea nunca cesó, salía líquido por su nariz. La ambulancia fallaba y no podía salir de viaje. No tenía velocidad, está hecha pedazos”, cuenta la mamá de Noelia.  

Finalmente la jefa de los enfermeros puso una camioneta y llegamos a Orán en una hora y diez minutos (Orán queda a 191km de Morillo y el viaje estimativo es de casi dos horas)

“El doctor Montalvo nos acompañó, en ningún momento quiso hacerse a un lado, aparentemente ya sabían que se habían mandado una cagada”, dice emocionada Solange, recordando cada paso.

HOSPITAL DE MORILLO. IMAGEN DE NOVA SALTA

“Está intoxicada de tantos medicamentos. Ellos la medicaron así nomás”

Según ella, en el Hospital de Orán la trataron mejor. “Me dijeron que sabían que estaba viva porque su corazón latía pero su cerebro había estado mucho tiempo sin oxígeno. Me dijeron que le hable, que le recuerde cosas lindas porque quizás así volvía”.

Le hicieron más análisis, placas y estudios. “Sufrió un paro cardiorespiratorio”, le dijeron ahí. Tenía neumonía y solo le funcionaba un riñón. “Me dijeron que estaba intoxicada de tantos medicamentos que le habían dado para, supuestamente, curarla aunque no sabían qué tenía. Ellos la medicaron así nomás”.

No quisieron hacerle nada, le pusieron una sonda para hacerle un lavaje. “No es la primera bebé que llega así”, dice que le dijeron los médicos de Orán.

Tratar de estar mejor

Tanto Solange como su marido trabajan aunque ella se reconoce como “una familia de bajos recursos”.

“Mis hijos siempre fueron de sobrepeso, no estuvieron desnutridos ni nada”, dice y repasa la visita que le hacen regularmente los agentes sanitarios.

“No quiero que esto quede así. El doctor que hizo esto, que me hizo tanto daño, quiero que lo pague porque no es la primera vez que lo hacen. Pasan muchos niños por manos de él, es un medico clínico el que atiende a los niños en Morillo, no es pediatra ni especialista y encima medican por teléfono”, dijo.  

“Estamos tratando de sobrellevar esto, de sacar fuerzas. Somos la única familia que estamos pidiendo justicia. Quiero que los demás padres que pasaron por esto, nos juntemos y hagamos algo para que no le pase a otro niño. Parece que los niños no les importan”, dice Solange, conmocionada a LA GACETA mientras asegura que desea llevar su caso a la Justicia.

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Orán
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