La ira por la gestión del coronavirus amenaza al régimen chino

Las autoridades ocultaron información y censuraron a quienes intentaron dar el alerta.

13 Feb 2020
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PRESENCIA. Xi Jinping inspecciona las instalaciones de un centro de control de epidemias, en Pekín. reuters

PEKIN, China.- La muerte de Li Wenliang, el médico de Wuhan que alertó sobre la dimensión del coronavirus se convirtió en un símbolo de los riesgos mortales de la censura y la opresión política en China.

Su mensaje sobre los primeros casos de la epidemia ni siquiera estaba pensado para llegar al público, era una comunicación con sus amigos que, al hacerse viral, le costó una amonestación oficial y -según el diario español “El País”- la detención. “Convertido en la cara pública de los problemas en la gestión de la epidemia, su muerte tras contagiarse de la enfermedad se ha convertido en un duelo nacional en las redes sociales sin precedentes”, consignó el periódico.

El coronavirus es hasta ahora la mayor crisis a la que se ha enfrentado el presidente chino Xi Jinping, desde que ascendió al poder en 2012. La epidemia ha paralizado a sectores de la segunda economía más grande del mundo y afecta al gobierno, al que acusan de ser responsable de ocultar información que podría haber salvado vidas.

La peor consecuencia del silencio fue que propició el éxodo de cinco millones de personas en las semanas antes del 22 de enero, cuando se puso a la ciudad en cuarentena. Eso hizo que el virus se propagara por todo el país y saliera de sus fronteras.

Según el periódico “Financial Times”, el 18 de enero, seis semanas después de que el virus empezara a correr en Wuhan, el distrito de Baibuting preparó un banquete público gigantesco. En 10 rincones de la ciudad se instalaron mesas con 14.000 platos. Unas 40.000 familias participaron en su elaboración.

Las autoridades de Wuhan ya habían sido informadas de la propagación del virus, pero ordenaron ocultar la noticia. De hecho, decidieron encubrir los hechos restando importancia a la gravedad del brote. Los banquetes de Baibuting se convirtieron en el símbolo de la mala gestión del brote: el coronavirus se cobró la vida de 1.113 personas, infectó a más de 40.000 y se propagó por 34 países.

Como ocurrió con el SARS en 2003, el fallo de la respuesta de China se deriva de su rígido sistema político. “El alcalde de Wuhan no tiene la experiencia ni las ganas de seguir el consejo de expertos sanitarios. Su preocupación es cómo afecta la prevención del contagio a la economía y la estabilidad social”, le dijo al “Financial Times” un funcionario. Jude Blanchette, analista de China del think tank CSIS, lamenta que haya “una tendencia natural de las autoridades a ocultar la información negativa; la falta de reacción inmediata permitió la propagación del virus” . (Especial)

Temen que se extienda al resto del mundo

PEKÍN, China.- La República Popular China reportó ayer la menor cifra de nuevos casos de coronavirus en dos semanas, lo que refuerza el pronóstico del principal asesor médico de Pekín respecto a que el brote finalizaría en el país en abril, aunque persistía el temor a que la propagación de la infección continúe a nivel internacional. Los 2.015 nuevos casos confirmados elevaron el total de China a 44.653 infecciones.

Se trató del aumento diario más bajo desde el 30 de enero y se produjo un día después de que el epidemiólogo Zhong Nanshan estimó que el brote debería alcanzar su punto máximo en China este mes antes de empezar a replegarse. Sus pronóstico ofreció cierto alivio a la comunidad internacional.

Aun así, la Organización Mundial de la Salud (OMS), que comparó la amenaza de la epidemia con los efectos de un ataque terrorista, advirtió que el brote puede estar alcanzando su punto máximo en China, pero podría no ser el caso en el exterior.

“Se ha extendido a otros lugares donde se está produciendo el comienzo de un brote”, dijo Dale Fisher, jefe de la Red Global de Alerta y Respuesta a Brotes coordinada por la OMS, en una entrevista en Singapur: “Estamos en el inicio”. (Reuters)

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