Le acercó el teléfono a un paciente con coronavirus para que su hija se despidiera de él

Sucedió en un hospital de Barcelona. "Fue el momento más duro", dijo la joven enfermera.

25 Mar 2020

La describe como una de las situación más duras que le ha tocado enfrentar en su carrera como enfermera. A Violeta Torrent le tocó tener que acercarle el teléfono a un paciente con coronavirus para que se despidiera de su hija.

Torrent, de 24 años, trabaja en un hospital de Barcelona y a través de esta hostoria, concedida a la BBC Mundo, revela otra cara dramática del covid-19: al tratarse de una enfermedad contagiosa, los pacientes más graves mueren si poder despedirse de sus seres queridos.

"Lo óptimo sería que pudieran despedirse de forma presencial, pero en época de pandemia como estamos es muy arriesgado venir al hospital", explica la joven enfermera.

Cuenta que hay "muchísimos pacientes, se ha reubicado todo el hospital, urgencias ya no es urgencias, la unidad de cirugía sin ingreso ya tampoco lo es, se han abierto nuevos espacios para la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI). Y en la UCI están saturados porque el empeoramiento de los enfermos por coronavirus implica una afectación respiratoria, por lo que los pulmones y el corazón se cansan". 

Dice que "en estos días los profesionales sanitarios nos hacemos como un miniescudo para poder enfrentarnos a esta situación durante tanto tiempo". Pero relata que hay situaciones que los excede, como la que vivió el viernes.

"Tenía un paciente que ya llevaba mucho tiempo ingresado, primero en planta y luego en la UCI. Después volvió a planta pero estaba bastante mal. Tenía una edad avanzada, por lo que se decidió entre la familia y el personal sanitario no hacer nada más", cuenta.

BARCELONA. La vereda de Casa Battló, donde suele haber una cola para ingresar, está vacía; y el museo, cerrado. reuters

"Como los familiares habían estado en contacto con el paciente no podían acceder al hospital -agrega- para no ponerse en riesgo ellos ni a más gente. Se tuvieron que despedir por teléfono. Llamé a la hija para decirle a qué hora me vestiría para entrar a la habitación (el personal sanitario que atiende a infectados por el covid-19 lleva un traje de protección especial) y quedamos en que a esa hora llamaría".

Torrent recuerda cómo fue ese momento: "primero hablé con ella, que estaba bastante desanimada y triste, le dije que era posible que su padre no le respondiera porque estaba bastante mal. Después le puse el teléfono en la oreja al paciente y ella se despidió por teléfono. Para mí este momento fue el más duro".

"Ella iba despidiéndose sola porque él ya no hablaba. Pero sí escuchaba porque todavía estaba despierto, no estaba sedado. Él se emocionaba y escuchaba a su hija cuando le hablaba. Estoy segura de que reconocía la voz porque la cara también le cambiaba", agrega.

Dijo que la hija del paciente le agradeció el gesto porque al menos pudo darle un adiós a su padre. "Fue un momento duro y a la vez bonito", afirma.

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