Carlos Folloni: “duele la economía local, la de los feriantes y productores de la Quebrada”

El intendente de Campo Quijano explicó cuáles son las medidas que se tomaron en materia de salud, en el marco de la cuarentena obligatoria. Así vive esta ciudad, “el portal de los Andes”, el aislamiento.

09 Abr 2020

A un kilómetro del ingreso a Campo Quijano, por ruta nacional 51 y cerca de la entrada al Dique Las Lomitas, una ducha desinfectante recibe a los autos visitantes. Allí, policías de la provincia interrogan al conductor o peatón que circule por allí para conocer los motivos de su ingreso a la ciudad, previo paso de la Quebrada del Toro.

“Quijano es un pueblo de paso, que vincula a San Antonio de Los Cobres con la ciudad de Salta, es el nexo con Chile. Los controles por la Quebrada se mantienen en Ingeniero Maury con Gendarmería y acá, en Río Blanco, la Policía de la Provincia ya empieza a hacer las averiguaciones de quienes quieren ingresar a la Quebrada del Toro. No están dejando pasar a nadie que quiera ir más allá de San Antonio. Sólo pasan proveedores, no circulan turistas”, asegura Carlos Folloni, intendente de la localidad y relata que, días atrás, dos camioneros que llegaron a la empresa Borax Argentina “iban a seguir para Chile pero acá tuvimos que activar el protocolo por el Covid-19. Nos llamó la atención que venían sin ningún papel, pasaron por Corrientes y otras provincias. Ahora estamos organizando con la Provincia para que hagan la cuarentena en Salta”.

Mirá las fotos de Campo Quijano en cuarentena

IMAGEN DE LA GACETA

Campo Quijano es una ciudad turística. El bus Tren a las Nubes hace una escala en “El Portal de los Andes” antes de ingresar a la Quebrada; los sábados y domingos cientos de salteños se acercan a almorzar, degustar platos regionales y disfrutar de la plaza Martín Fierro, en donde se encuentra una completa feria de artesanos. “Duele la economía local, la de los feriantes y productores de la Quebrada. Los feriantes viven del día a día, de lo que venden y no podemos ayudar a tanta gente. Los restaurantes comenzaron a trabajar con delivery en la ciudad pero no es lo mismo”, explica.

Recientemente los vecinos  de la ciudad se sorprendieron con los precios de los productos de la quebrada que varían entre papas andinas, choclos y habas. Según pudo conocer LA GACETA algunos pagaron $300 la docena de choclos, por mencionar un ejemplo. “Sí, recibimos muchas quejas sobre los precios. Hablamos con los productores y les pedimos que respeten los precios, que no se vayan al extremo. Quedamos en que se iban a juntar para manejar el mismo precio y no matar al vecino que compra para ayudarlos”, explicó Folloni. Según el intendente los productores son quienes “bajan” a Quijano con los productos: “Nosotros les facilitamos el permiso para que circulen. Por lo general lo venden por teléfono y lo llevan a la casa de cada vecino".

Uno de los desafíos es mantener a las personas en su casa: “apelamos a la conciencia de la gente. Vemos que salen a comprar, a veces, todos los días. Les pedimos que hagan las compras para toda la semana. Hay una camioneta de la Municipalidad que solicita que no salgan de sus casas, esperemos que se vaya generando el hábito”.  

Según el intendente, luego de las denuncias a su predecesor, Manuel Cornejo, por malversación de los fondos públicos, la gestión se focalizó en la Salud. “Llevamos asistencia a quienes la necesitan. En Quijano no hubo ningún caso de Covid-19 hasta el momento, si bien el Hospital recibe consultas por algunos síntomas, hasta el momento no hay casos. Las consultas aumentaron pero nosotros estamos tranquilos, trabajando con el senador y el área de Salud”, expresó Folloni. Además, aseguró que se acondicionaron dos viviendas para el aislamiento de casos sospechosos o positivos, llegado el momento. “También conseguimos la casa de Cura Brochero en Río Blanco para el aislamiento de casos sospechosos o positivos. Ya la acondicionamos y posee 60 camas”.

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Los productores de la Quebrada, con problemas para vender sus productos y cobrar subsidios

Mientras se realizaba esta nota, dos colectivos trajeron a varias personas que residen en los diferentes parajes de la Quebrada del Toro. Todos ellos venían a cobrar diferentes planes, jubilaciones en el Correo Argentino que se mudó a la Estación de Trenes.

Muchos comentaron a LA GACETA que se mantienen en sus casas: “como siempre, estamos con los productos que hacemos y no salimos mucho. Ahora con los chicos en casa, pero así es casi siempre”, explicó María y relató que muchos de sus vecinos viven simplemente de las asignaciones o jubilaciones y no son productores: “ellos viven día a día”.

Algunos productores sí se mostraron preocupados porque no poseen los medios para traer sus productos a Quijano: “estamos en la casa viendo cómo vender lo que tenemos: habas y papas en mi caso”, dijo Inés.

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