Catálogos: un laboratorio para la desobediencia

El autor de la nota traza un mapa experimental, en busca de los cruces y diálogos que surgen entre diferentes formas artísticas: en este caso, entre la moda y la literatura.

29 Jun 2020

Por Juan Páez (*)

En ese entonces ya vivíamos en Jujuy, pero siempre volvíamos a Rosario de la Frontera para disfrutar del verano. Como era habitual, en medio del viaje, desviamos el rumbo y nos quedamos unos días en Salta para recorrer la ciudad.

Con mis padres solíamos visitar las peatonales, los parques y las jugueterías. En uno de esos tantos paseos, llegamos a una librería que se encontraba alejada del centro. Entre sus numerosos anaqueles, había uno en particular que estaba dedicado exclusivamente a la moda. Allí descubrí una serie de catálogos de diseñadores como Calvin Klein, Louis Vuitton, Kenzo, Yves Saint Laurent y Christian Lacroix.

Recuerdo que tenía 12 o 13 años, y no sé por qué, pero no pude pedirles dinero a mis padres para comprarlos. Entonces se me ocurrió ayudar con todas las tareas del hogar y de esta manera juntar el dinero que necesitaba. El último día antes de continuar con el viaje, y con el dinero obtenido como forma de pago por las labores realizadas, pedí que me llevaran nuevamente a la librería. Pero fue imposible: todos los adultos estaban ocupados.

Es cierto, estaba bastante molesto. Me acerqué a mamá y le dije que iría hasta la heladería del barrio, pero terminé atravesando la ciudad por completo. Tomé un colectivo, luego otro y otro. Cuando llegué a destino, me informaron que con ese monto podía comprar uno de los ejemplares, pero no importaba pues había pasado toda la tarde viajando solo y mirando esos deliciosos inventarios, ¿qué más podía pedir?

De muestras y museos

Esas piezas, que transformaron la desobediencia en un mapa experimental, me permitieron nadar por diversas aguas, en busca de los cruces y diálogos que surgen entre las diferentes formas artísticas: en mi caso, entre la moda y la literatura.

Disfruto mucho cuando una propuesta que se abre a la singularidad sin demasiadas pretensiones. Esa mirada, por ejemplo, la encuentro en la propuesta de Mary Tapia, sobre todo, en aquella performance improvisada en 1966 cuando Cristina Plate desfiló con túnicas cortas en el Sauna Colmegna mientras un grupo de fisicoculturistas con unos shorts diminutos practicaban levantamiento de pesas.  

Cuando pienso en los diálogos entre el arte y la moda, recuerdo dos muestras que me conmovieron mucho: por un lado, Love is love de Jean Paul Gaultier y, por el otro, la Sala Lady Diana en el Museo de Mario Testino.

En 2018, en una escala al volver de Mendoza, tuve la oportunidad de recorrer Love is love, una muestra que se realizó en el CCK donde se expusieron los trajes de novias y novios realizados por el diseñador francés entre 1991 y 2018. Un enorme pastel de bodas, que oficiaba de pasarela, ocupaba el centro de la escena mientras las diferentes creaciones nupciales se ubicaban a su alrededor. La muestra había recorrido las principales ciudades del mundo celebrando el amor en toda su diversidad.

En cuanto a la sala dedicada a la Princesa de Gales, esta se encuentra en el MATE, en Barranco, uno de los distritos de la ciudad de Lima. Se trata de una exhibición permanente que reúne las fotografías de Lady Di que Mario Testino realizó en 1997 para la revista Vanity Fair. Además de las imágenes, se encuentra uno de los vestidos, un Versace, que la princesa usó en aquella ocasión y que se conserva dentro de una silenciosa caja de cristal.

Al ingresar es imposible no conmoverse. Dos meses después de aquella sesión, la Princesa del pueblo perdió la vida en un accidente automovilístico en el Pont de l'Alma, en París. En el año 2014, Mario Testino visitó Buenos Aires con motivo de la inauguración de su muestra In your face, un conjunto de 122 fotografías, seleccionadas por el artista, que reflejaba la diversidad de su obra. En una charla brindada en el MALBA, expresó que Lady Diana tenía una luz especial que la iluminaba y que quizás por eso nos había dejado temprano en la vida.

 (*) Escritor

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