“Las salas de cine no van a morir,se van a reconfigurar”

El productor y director de ciclos televisivos, telefilms, cortos y series debió posponer, por la pandemia, el estreno de su película La noche mágica. Aquí habla sobre el film, la industria cinematográfica, cómo cambiará la costumbre de ir al cine y analiza la nueva manera de ver televisión. “La televisión de aire tal como la conocimos está terminada”, dice.

09 Ago 2020
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DURANTE EL RODAJE. Gastón Portal le da indicaciones a Natalia Oreiro. En segundo plano, a la izquierda, los escucha aentamente Pablo Rago.

Por Ulises Rodríguez

PARA LA GACETA - CÓRDOBA

Gastón Portal, quien comenzó su formación en radio, primero, y luego en televisión junto a su padre, Raúl, iba a estrenar este año su ópera prima. La noche mágica cuenta con las actuaciones de Natalia Oreiro, Diego Peretti, Esteban Bigliardi y Pablo Rago.

“Tiene cosas de thriller psicológico, pero lo considero más como una comedia muy oscura”, dice el director a LA GACETA Literaria y adelanta que “no hay estreno aún” ya que “Disney -la distribuidora del film- está esperando ver cómo sigue el mundo para decidir fechas”.

- ¿Qué más te motivó a filmar tu primera película luego de tantos años de trabajo en el sector audiovisual?

- Era una deuda que tengo pendiente desde los 20 años. A esa edad empecé a escribir guiones y nunca me imaginé que no fuera a trabajar de director de cine o de escritor. Estuvieron los laburos de producción, radio y televisión desde muy chico, desde los 13 acompañando a mi viejo y la pasaba muy bien. Esta película nunca la pensé como mi ópera prima porque hubo dos anteriores que pensaba que iba a filmar pero no se dieron las cosas.

- ¿Encontrás algún punto en común entre tu ópera prima y anteriores trabajos?

- Absolutamente. Tuve la suerte, desde que hago ficción, de hacer lo que quería y considero que uno tiene que hacer lo que le sale porque uno tiene obsesiones y fantasmas y monstruos. Siempre me manejé con una visión del mundo como un absurdo, algo que compartía con mi viejo. Todo lo que uno ve tiene su costado absurdo. La lógica es algo inventado para tratar de explicar las cosas para que la gente no se tire por la ventana o acepte las reglas de una forma más mansa. Después tengo otras obsesiones, como los desaparecidos, que es algo que siempre me conmovió y en general toco mucho el tema de la identidad, que no es una sola en cada persona.

- Habiendo trabajado tantos años en televisión, ¿cómo vivís este proceso de cambios donde el público se ha volcado a las nuevas plataformas y la transmisión de contenidos va por otros medios y dispositivos?

- La televisión de aire tal como la conocimos está terminada. Hay que adaptarse a que las nuevas generaciones quieran ver cine en otros lados y no podemos obligarlos a que sigan yendo al cine, aunque creo que no saben lo que se pierden, pero cualquiera que tenga hijos sabe que la cosa cambió y es irremediable. De todos modos considero que el cine siempre será el cine y puede ser de tres horas de duración o de cinco minutos pero se va a ver por muchísimos lugares diferentes como ya se está haciendo. También pienso que las salas de cine no van a morir, se van a reconfigurar y van a ser espectáculos como los que hoy se pueden ir a ver en forma de teatro o shows. Hay que adaptarse a lo nuevo pero lo importante siempre serán los contenidos.

- ¿Con qué tipo de cine y directores te sentís más identificado?

- Me considero un sibarita del cine pero los que me influenciaron más son los directores italianos post neo realistas como Mario Monicelli, Dino Risi, Fellini y en los últimos diez años el cine surcoreano.

- Uno de los grandes problemas del cine argentino es su circuito de exhibición. ¿Cómo se te ocurre qué se podría revertir esa situación que preocupa a todos los que hacen y viven del cine hecho en Argentina?

- El espejo a mirarse es Corea del Sur que se tomó en serio su industria cultural cinematográfica e implementó reglas de distribución en las que no se podía poner en pantalla más del 50% de películas extranjeras y subsidió al cine con transparencia y lógica. La gente se acostumbró a ver su cine. Se apostó a la originalidad y no a que las películas se parecieran a las de Hollywood. Si hiciéramos lo que hizo Corea en 15 años tendríamos uno de los mejores cines del mundo.

© LA GACETA

Perfil

Gastón Portal ha escrito y dirigido una decena de series. Su productora llevó adelante programas televisivos como PNP (Perdona nuestros pecados) y RSM (El resumen de los medios). “Desde los 90, cuando empecé a hacer ficción, hice una serie que se llamó Poliladron -anterior a la de Adrián Suar- y otra tira en Canal 7 que se llamó Voy a pagar la luz, eran ficciones muy experimentales y surrealistas. Había mucha libertad para trabajar. Después tuve mi productora con la que hice PNP y producía televisión propiamente dicha. Hasta que hice cuatro series: Los Sónicos, Babylon, Las 13 esposas de Wilson Fernández (que se emite los lunes a las 22.30 por la TV Pública) y La última hora”, cuenta.

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Natalia Oreiro
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