Salteña denuncia que su papá murió por covid-19 porque le mezquinaron el oxígeno

"Están dejando que la gente se muera y no hacen nada. Están dejando morir a los ancianos”, dijo.

01 Sep 2020
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Imagen ilustrativa

Se siguen sumando denuncias sobre la situación de los pacientes con coronavirus en el Hospital Juan Domingo Perón, de Tartagal. 

Esta vez, María José Ariñez, víctima del COVID-19 en Tartagal, contó que hace dos días perdió a su papá, que permaneció internado durante dos semanas. Entró caminando por una neumonía al nosocomio y salió en un cajón. Mejor dicho: no saben cómo salió del lugar.

Según relata María les negaron despedir a su papá y tuvo que esperar varias horas para que le entreguen el cuerpo, algo que nunca pasó. “Mientras esperábamos el cuerpo, llamamos a la municipalidad para pedir un cajón, que es lo que tenés que hacer. Cuando estábamos en el cementerio nunca nos avisaron nada y vimos cómo lo tiraron a mi papá en un pozo, como a una bolsa de papas, no sabemos si estaba en un cajón realmente”, expresó enojada la salteña a LA GACETA.

Denuncia que jamás pudo ver si realmente era su papá a quien estaba despidiendo, además el certificado de defunción no tenía hora de muerte y abajo señalaba que era covid positivo, algo que jamás le indicaron en ningún parte médico.

“Nos mintieron en todo momento, llamábamos para conocer el parte y nos decían que mi papá estaba bien, que uno de sus pulmones estaba mejorando. Pero era todo mentira, están dejando que la gente se muera y no hacen nada”, agregó.

"La mala atención mató a mi padre, la gente que atiende ahí no logró hacer un diagnóstico certero a mi papá, por eso él ya no está acá"

En una de las últimas llamadas que pudo tener con su papá, él le pedía que lo saquen del hospital porque no veía resultados. “Me dijo que llamaba a los enfermeros para que le den agua, pero ninguno se acercaba, estuvo varias horas sin atención. Empezó a sentir que le faltaba el aire teniendo oxígeno”, enfatizó. 

Una muerte que se pudo haber evitado

En un rastrillaje que hicieron en la zona donde estaba su domicilio, su papá ya presentaba síntomas de coronavirus, tenía tos y no sentía el gusto, los enfermeros que pasaron solo anotaron eso y se fueron. Prometiéndoles volver para realizarle el hisopado, que nunca llegó.

El 17 de agosto a su papá le empezó a faltar el aire y tuvieron que llevarlo al hospital, la enfermera que lo atendió les dijo que estaba saturando bajo y que necesitaba oxigeno de inmediato, pero tenía que esperar al médico.

Más de seis horas esperaron hasta que decidieron internarlo, “Primero estuvo en la sala de aislamiento durante tres días. No le hicieron ningún test, mi papa tenía la glucosa alta, tenía diabetes y se pusieron a administrarle insulina, después como se empezó a descompensar lo trasladaron a sala de covid moderado para estar mejor controlado decían”, subrayó la joven.

Indican que nunca le dieron un parte médico sobre la salud de su papá. A una de sus hermanas, que llamaba por teléfono, le decían que estaba en la sala de aislamiento y que estaba bien, cuando ya lo habían trasladado a la sala moderada.

“Nosotros nos enteramos que en esa sala no recibía atención continua, solo lo veían cada cuatro horas cuando cambiaban turnos los médicos y la asistencia que tenía era menos de 15 minutos, veían el suero y le controlaban el oxígeno. No le daban agua, le compramos un bidón que tenía un pico para que tome más tranquilo y resulta que nunca se lo dieron”, dijo.

Asimismo, comentó que a uno de sus familiares le dijeron que estaba necesitando plasma y que ella empezó a pedir las donaciones por Facebook y mucha gente lo hizo pero por la burocracia que existe fue inútil.

“La mala atención mató a mi padre, la gente que atiende ahí no logro hacer un diagnóstico certero a mi papá por eso el ya no está acá. Los últimos partes médicos decían que él estaba mejorando y que solo un pulmón faltaba recuperarse, el día antes de fallecer nos dicen que él estaba con los dos pulmones tomados entonces no entiendo que diagnósticos hacen, están mintiendo realmente”, indicó María.  

Su papá murió por insuficiencia respiratoria. “Es algo injusto todo lo que está sucediendo en el norte salteño porque están jugando con la vida de las personas. Están dejando morir a los ancianos, les disminuyen el oxígeno a los abuelitos porque no quieren gastar en ellos”, concluyó indignada.

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