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Las pericias determinaron que Marisa Zubelza estaba indefensa y fue arrastrada a la escena del crimen

El agresor aprovechó que estaba alcoholizada y la atacó cuando intentó abusarla en un baldío de Villa Lavalle.
08 Mar 2018
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El cuerpo de Marisa Gabriela Zubelza habló en la autopsia y los peritos del CIF (Cuerpo de Investigaciones Fiscales) determinaron que estaba ebria, indefensa y fue arrastrada poco más de ocho metros hasta el baldío de la calle Río Piedras de Villa Lavalle donde fue asesinada.

La noche del 27 de mayo de 2017 la joven llegó al barrio 26 de Marzo junto a su hermana, María Luz, y tres amigas para asistir a una fiesta. Las jóvenes que declararon durante el juicio detallaron que habían llevado dos vinos y una gaseosa para tomar.

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Los resultados a los que arribó la bioquímica del CIF, Mirta Elizabeth Cala, determinaron que la víctima tenía 1,79 gramos de alcohol por litro de sangre. Estaba ebria e indefensa cuando caminó por las calles de 26 de Marzo en dirección a Villa Lavalle para regresar a su casa. La especialista indicó que las graduaciones de alcohol y sus reacciones varían según el organismo de cada persona, pero el porcentaje hallado hacía presumir que había tomada una cantidad considerable de alcohol. Otra conclusión importante a la que arribó es que Marisa no había consumido drogas.

Entonces fue el turno del doctor Daniel Eduardo Dib que explicó el informe de la autopsia que realizó un colega. La joven fue estrangulada con un cordón de zapatillas.

Los detalles más reveladores los aportó Hugo Solís quien indicó que la joven de 22 años fue arrastrada 8,60 metros hacia el baldío. Allí fue atacada y estrangulada con el cordón de su zapatilla izquierda. Fue desvestida para ser sometida sexualmente aunque esto último no ocurrió.

El cuerpo de Zubelza no presentaba signos de violencia, que la víctima había forcejeado con su agresor, presumiblemente por su estado de ebriedad. Luego de ser atacada la taparon con ramas del lugar para ocultar la violenta escena que fue descubierta horas después.

A Marisa Zubelza no le robaron el celular y otras pertenencias como las tarjetas de Saeta de ella y sus amigas. El femicidio se dio en un intento de abuso sexual.


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