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Microcrítica sobre Microlectos de Lucila Lastero

"Para escribir un microrrelato se precisan pocos personajes, espacios acotados, acontecimientos condensados, pero no todo es brevedad", dice la autora de la reseña.
20 Oct 2019
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Por Raquel Guzmán (*)

1.Variedades, variaciones, variables que localizan lo micro, lo pequeño, el instante, la partícula. Versatilidad del discurso apoyado en lo efímero, el instante de la mutación, el momento del deslizamiento. La palabra, las inflexiones, las asociaciones configuran un modo de decir y ese modo diseña el universo narrativo. El microlecto, neologismo que da título al libro, es la manera de nombrar un dominio del conocimiento donde la ficción del detalle actúa como llave para acceder a una experiencia de lectura. Mundo de los contornos, las sugerencias, los contrastes, inflexiones del microrrelato.

2.¿Dónde está el fantasma? ¿En el ojo de la cerradura? ¿en el tatuaje de un cuerpo? ¿en el viento? ¿en el secreto del gualicho? El fantasma está en el deseo de Otro que se transforma en hacer propio. En Microlectos lo fantasmal tiene la sutileza del mohín, un gesto delicado en el límite de la entidad de las cosas. El cuerpo es un libro, el que mira es mirado, la huella no lleva dirección, el tiempo y el espacio meras excusas. Hay que fijarse bien, cada cual puede ser el fantasma de su propia casa.

3.Para escribir un microrrelato se precisan pocos personajes, espacios acotados, acontecimientos condensados, pero no todo es brevedad. La palabra debe moverse entre la levedad y la precisión, entre la unidad y la dispersión. En el mundo de Microlectos esos movimientos llevan al lector a imágenes y situaciones de tono cinematográfico (“Identikit”), a hipérboles (“Agua”) a indagaciones sobre la escritura (“Proceso de producción”) a franquear los límites entre la vida y la muerte (“Un viaje estelar”). Como en un laberinto de muchos caminos lo múltiple, diverso e incitante aparece en cada recodo.

4.  Lo femenino es un deslizamiento que se filtra en todo el universo de Microlectos. Cuerpos (“90-60-90”), situaciones (“Discrepancias”), temores (“Los ojos de los caranchos”), nombres (“Dejar huella”), estereotipos (“Placard”), que diseñan un espacio social cerrado pero a la vez expansivo, un lugar de inquietud pero también de posibilidades. Hay miedo, pero no falta coraje; hay incertidumbre pero además denuedo. La fuerza y las expectativas de la época.

5.La construcción de Microlectos es la de una sala donde las luces se encienden por distintos lugares. Aquí los relatos de aparecidos de evidente tradición oral, allá las narraciones metafóricas que se deslizan sobre los tonos de la lírica, en otro costado las referencias intertextuales y muy cerca las estampas. También aparecen los cuentos con final epifánico en medio de una proliferación de paradojas. El lector atento va y viene en el mundo de lo breve observando que un texto no termina en un punto sino que puede aparecer anudado a otra frase en cualquier momento.


(*) Poeta, Doctora en Letras, Escritora.


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