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Charla con un coleccionista de Quino: “Mafalda hoy estaría al frente de muchos movimientos libertarios”

En el día del fallecimiento de Quino, su autor, LA GACETA conversó con un coleccionista de sus tiras. Apasionado de la historieta porteña, reveló curiosidades de los personajes que pocos saben.
30 Sep 2020
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Hoy falleció a los 88 años Joaquín Salvador Lavado, "Quino", el querido autor y “padre” de la niñita revolucionaria que fue furor en los sesenta: Mafalda.

Izquierda: la Mafalda

Las historietas se dejaron de dibujar en 1973, pero fueron leídas por generaciones posteriores, encariñadas con Mafalda y sus ocurrencias, hasta la actualidad. LA GACETA conversó con Marcelo Caradonna: un porteño de 56 años coleccionista y fanático de las tiras de Quino, gran lector, escritor para la revista Lugares de la Nación, amante de la cultura argentina y guía turístico especializado en la ciudad de Buenos Aires.

Marcelo Caradonna, junto a Quino firmándole un autógrafo.

“Mi gran hobby es la historieta argentina” afirmó. Marcelo también posee toda la obra de Patoruzú, el indio tehuelche del autor Dante Quinterno. “Pero con Mafalda me sucedía algo especial, la empecé a leer de adolescente y se convirtió en mi pequeña heroína (y lo seguirá siendo). Ya me gustaban otro tipo de cosas, ya no leía tanta aventura. Mafalda, era cotidiano, pero revolucionario”.

La estatuilla de Marcelo junto a Mafalda, que le regaló su mujer.

Mafalda es una tira ficticia, cuya protagonista es una niñita de 5 años, muy involucrada en problemáticas sociales y “temas de grandes” para su corta edad. Siempre abre debates con adultos,  cuestiona la injusticia, el hambre, los vicios de la sociedad de ese entonces, y vive rodeada de su séquito de amiguitos del barrio.  “Mafalda sigue vigente, actual.  Se dejó de dibujar en 1973 y nunca más volvió a ser dibujada, salvo en varias excepciones, cuando se lo pedían especialmente a Quino por alguna propaganda eventual. Pero hoy en día sigue viva: siempre fue una contestataria. Estoy seguro que estaría al frente de muchos movimientos y causas libertarios. Es una nenita que siempre tuvo una conducta y una visión de un mundo mejor. Es la abanderada de los que aún esperamos que ese mundo llegue algún día” expresó, emocionado.

“La muerte de Quino fue un golpe al corazón. Mi hija menor se acercó a darme la noticia. Hay una casualidad que me shockea mucho: Mafalda ayer cumplía 56 años (también fue el cumpleaños de mi hija), y hoy murió Quino. Ayer la festejábamos a ella, y hoy lloramos a su papá. Tengo la sensación de que él ha dejado un legado imborrable, y lo recordaré con una sonrisa como tantas que él nos regaló” manifestó.

El último trabajo publicado de Quino.

Marcelo posteó ayer en sus redes la foto de una estatuilla de él sentado junto a Mafalda, por su cumpleaños. “Me lo regaló mi señora, que conoce mucho mis gustos. Contactó a un artesano de Palermo. Tengo estatuillas con otros personajes de la historieta argentina, pero esta es de mis favoritas” admitió. Hoy, publicó una foto de él con Quino firmándole un libro.

“Él tenía esa humildad que sólo tienen los grandes” dijo, rememorando uno de sus encuentros con el dibujante. “En su stand de las ferias del libro, que se organizan anualmente en la Sociedad Rural de Buenos Aires, siempre tenía un ratito para sus fanáticos. Acostumbraba a vivir seis meses en Milán y seis en Argentina, y cuando yo fui a que me firme un libro, se detuvo en mi apellido de ascendencia italiana, intentando descifrar su significado. Fui con mi hija, que era chiquita, y yo trataba de incursionarla en mis pasiones” recordó con alegría.

En cuanto su colección, posee estatuillas, artículos de merchandising, recortes de artículos de la revista Siete Días, el diario El Mundo, y varias primeras ediciones de su obra. “En la década del setenta, la revista Siete días publicaba unos libritos que condensaban su obra anual, y eran diez. Los esperabas todo el año. Son una joya muy preciada” dijo. “Una excentricidad de los coleccionistas es que queremos las primeras ediciones. Recorrí desde librerías viejas, de esas a la antigua, hasta Mercado Libre. Todos mis libros son de primera edición” contó, orgulloso.

“Como coleccionista te puedo contar que hay tres personajes dentro de la tira que existieron realmente.” Marcelo reveló que un sobrino de Quino, que el autor vio crecer desde pequeño y que aún está vivo, dio vida a Guille: el travieso hermanito de Mafalda. “Hoy es un eximio flautista de la Orquesta Nacional de Chile” agregó.

También dio a conocer que Felipe, el amigo de la protagonista que es fanático de los autitos y de los cowboys, fue inspirado en un periodista que se hizo amigo de Quino en Buenos Aires. “Trabajó con él y después se fue a Cuba a hacer la revolución, y se quedó a vivir allí. Fue ministro de cultura durante el gobierno de Fidel Castro. No se llamaba Felipe, obviamente” aclaró. Caradonna contó que el periodista se enteró de que inspiraba al personaje muchísimos años después.

Y por último, el almacén de Don Manolo existió, y quedaba en el barrio donde vivía el autor. “Quedaba en las calles Defensa y Cochabamba, y el hijo de don Manolo era amigo de Quino” relató.

Marcelo habló de su pasión por cómo Mafalda muestra la realidad de la clase media argentina de los años sesenta. “El standard de vida de su papá, un oficinista administrativo; el valor y el sacrificio del trabajo. Las viñetas muestran cuando va a trabajar, impecable, y cuando vuelve, desaliñado, cansado, con tierra en la nariz. ¡La fiesta que era comprarse un televisor, o el primer auto!” También habló del valor de la escuela en esos tiempos, y reconoció su amor por la la vida común de Buenos Aires en la década del ’60.

Marcelo Caradonna daba guías por el casco histórico de la Ciudad de Buenos Aires, hasta que llegó la pandemia. Llevaba a los turistas a caminar y tomar café al supuesto barrio de Mafalda, San Telmo, y les mostraba la casa donde se dice que la nena vivía, en la calle Chile 371. Después los hacía sacarse la clásica foto sentados con ella en un banco de la calle. “Finalmente, los llevaba a tomar algo y les mostraba mi colección. Espero que este maldito virus se vaya, y si alguien quiere darse una vuelta por la magia de Buenos Aires, que me hable” concluyó.

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