Actualidad

Santos Vergara: “Para la escritura de una crónica siempre parto de una experiencia previa”

El escritor oranense habla de la relación entre ficción y no ficción; también de la situación de los escritores en el interior provincial.
23 Dic 2017
Espacio publicitario
Espacio publicitario

No se cansa. Santos Vergara no se va a rendir jamás. En Orán es un bastión de la literatura, no solo por lo que escribe o enseñó en las aulas, también porque abrió puertas a que otros publiquen y den a conocer su obra. Va y viene. Orán. Salta Capital. Jujuy. Viaja, difundiendo su palabra y la de los escritores de su pago.

Sus posteos de Facebook, que empezó hace unos años, tienen mucho de crónicas urbanas y culturales, también de diario de vida. La idea de llevar esos posteos a un libro, fue la excusa de esta entrevista.

Tengo entendido que Descolgados del Muro tiene una correlación de posteos de Facebook. Pero, por lo general, se te conoce por tus publicaciones de ficción. ¿Cómo abordás estos géneros?

Sucede que mi vocación siempre estuvo repartida entre el periodismo y la literatura, aunque para el primero nunca cursé ningún estudio y tuve pocas oportunidades de desarrollar esa profesión, ya que en Orán donde vivo nunca hubo una publicación periodística sostenida, salvo algunos semanarios de corta existencia. En ellos tuve la oportunidad de desempeñarme en los géneros periodísticos conocidos: crónicas, entrevista y columna de opinión. También como caricaturista y humorista. En forma esporádica colaboré con “El Tribuno”, así como en otras publicaciones nacionales, con algunas columnas de opinión y alguna crónica.

En cambio, en el campo de letras, desarrollé mi vocación con mayor intensidad y producción en la faz creativa, habiendo publicado media docena de libros, entre cuentos y novela. Además, recibido de Profesor en Letras en la Universidad de Salta, me desempeñé como docente por más de tres década en establecimientos secundarios, terciarios y universitarios.

Hace algunos años abrí un muro en Facebook para publicar noticias de las actividades culturales que desarrollábamos con mi grupo cultural tanto en Orán como en otras ciudades donde nos invitan a diversos eventos. Originalmente eran partes de prensa escritos en tercera persona. Pero hace un par de años transformé ese espacio en una suerte de diario de actividades particulares y grupales, con crónicas escritas en primera persona y sobre temas varios, principalmente vinculados con mi vida como escritor y como gestor de actividades culturales. Algunos han dado en llamar a esa tendencia narrativa, bastante actual, como “Literatura del yo”, como bien lo teoriza en algún ensayo el colega Fabián Soberón.

¿Cuáles son los pro y contra de la crónica y de la ficción?

La crónica como género periodístico siempre está aferrada al hecho real, a la realidad vivida en un lugar y un tiempo determinado, aunque en este género el cronista también puede permitirse alguna subjetividad, algún vuelo poético o reflexivo. En mi caso, ante la necesidad de contar una historia que cierre, a veces me tomo alguna licencia literaria, aunque nunca recurro a la mentira o tergiversación del hecho. En cambio, cuando escribo un texto netamente ficcional, aunque el relato se inspire en un hecho real, me tomo todas las licencias y recursos narrativos y doy amplia libertad a la imaginación, siento que estoy en otro campo, más libre. La verdad del relato queda replanteada en otro lugar, en otro sentido.

Antes de llevar al papel las historias de Facebook, ¿hubo un trabajo de reescritura?

Para la escritura de una crónica siempre parto de una experiencia previa, que puede ser la participación en un evento, la lectura de un libro, la proyección de una película, el encuentro con algún personaje, un viaje hacia algún lugar, la recordación de un hecho histórico o un recuerdo personal. Por supuesto, siempre hay una investigación previa para comprobar datos y también un borrador básico con la idea principal que servirá de eje al relato. Luego escribo directamente la crónica, lo más espontáneamente posible.

 Los comentarios, el intercambio que posibilitan las redes sociales con los lectores, ¿influyó a la hora de armar el libro?

 Sí, por supuesto, fueron los comentarios positivos puestos en el facebook, bien fundamentados, que recomendaban publicar todo aquello en un libro, para que quede en alguna biblioteca, los que me decidieron a pensar en una edición en papel. Pero cuando empecé a juntar las crónicas, incluso las que había publicado en diarios y revistas de papel, resulta que eran cientos de textos y no todos “publicables”, sea por su calidad o por pérdida de vigencia, es decir, demasiada chala para un libro. Entonces inicié una selección que evidentemente me está llevando demasiado tiempo completar. Por eso, como un anticipo de lo que vendrá, publiqué un cuadernillo con solamente 12 relatos, para ir viendo qué pasa. El proyecto del libro quedó para completarse el próximo año.

 Ya fuera de estas publicaciones. ¿Cómo observa el campo cultural actual? ¿Ha mejorado la relación o el diálogo entre la literatura de la capital con la del interior?

 Desde el interior provincial donde el panorama cultural es bastante discreto, tengo la visión de una ciudad capital rebosante de actividades culturales, con muchas ofertas artísticas a distintos niveles. Desde Orán viajo por lo menos una vez por mes a la ciudad de Salta para beber de esas aguas tan reconfortantes, para cargar pilas. Paso por las librerías en busca de nuevos libros, paso por los kioscos descolgando revistas y suplementos literarios que no llegan hasta nuestras ciudades, asisto a funciones teatrales, musicales y cinematográficas para solazarme de lo que no tengo en mi ciudad. Dialogo abundantemente con los hacedores de cultura de Salta. Y, por supuesto, también participo activamente con mi grupo de los eventos capitalinos donde nos invitan a mostrar lo nuestro, sean encuentros artísticos o ferias de libros o cualquier otro acontecimiento cultural, tanto desde los organismos oficiales como desde los entes privados.

Por suerte, a diferencia de nuestros primeros desembarcos en Salta, las relaciones entre el interior y la capital provincial han mejorado notablemente, se instituyó una suerte de ida y vuelta muy saludable y enriquecedor, para ambas partes. Cada vez que hay eventos colectivos en Salta, la gente del interior somos invitados y eso es muy gratificante para el tan cantado federalismo. También para nosotros es un placer recibir en nuestras ciudades a escritores y artistas de la capital provincial, aunque nuestros recursos para esas actividades sean magros y cueste tanto esfuerzo concretarlos desde la faz privada.



Ver nota original
Ver nota original