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Dónde están y quiénes son los salteños que reconocieron en las tumbas de Malvinas

Se trata de Oscar Humberto Blas y el oranense Jorge Sisterna. Conocé sus historias.
06 Feb 2018
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En diciembre del año pasado se logró identificar a 88 soldados argentinos caídos en Malvinas que están enterrados en el cementerio de Darwin. Entre ellos hay dos salteños, Oscar Humberto Blas y el oranense Jorge Sisterna.

Los estudios de reconocimiento de los restos a cargo de Morris Tidball-Binz comenzaron el 20 de junio, con 14 especialistas forenses de Argentina, Australia, España, Chile, México y el Reino Unido.

El 15 de marzo los familiares viajarán a las islas junto para instalar las placas con nombre y apellido y reemplazar así las que fueron colocadas con la insignia "soldado argentino solo conocido por Dios".


Un informe multimedia del diario La Nación muestra cuáles son las tumbas con los nombres y las historias de cada soldado identificado.

¿Quienes son los salteños identificados?

Oscar Humberto Blas era sargento primero del Ejército y en las islas integró la Compañía de Comando 602 creador por el mayor Aldo Rico.

“Pirulo”, como lo llamaba su familia y amigos, amaba su profesión y toda la vida se había preparado para combatir en una guerra. Malvinas fue su gran oportunidad. El salteño casado con Nora y padre de cuatro niños murió al día siguiente de haber llegado a las islas. Las circunstancias del hecho nunca fueron claras.

Su esposa, que ese momento estaba embarazada de su cuarto hijo, cuenta que lo esperó durante años. La que nunca se resignó fue la mamá de Oscar, quien falleció en 1993 convencida de que su hijo estaba vivo.

Cuando meses atrás se confirmó que “Pirulo” es uno de los 88 soldados enterrados e identificados en el cementerio de Darwin, Nora sintió paz. Ya había vivido 35 años de incertidumbre.

La familia oranense Sisterna sólo sabía que Jorge había fallecido junto a otros compañeros en Monte Kent. Estaban minando el terreno para impedir el avance de las tropas enemigas cuando un misil británico acabó con sus vidas. Era el 6 de junio de 1982. Dos meses después nació su hija Jorgelina.

Otra certeza fue que estaba enterrado en Darwin pero no sabían cuál era su tumba. Hasta hace pocos meses sólo era un “soldado argentino sólo conocido por Dios”. Su mamá Adelma  viajó un par de veces a Malvinas a visitar el cementerio, luego fueron su hijo César y su nieta Jorgelina. Llevaron un poncho salteño y, al azar, lo colaron en una de las cruces junto con un rosario.

Unos años más tarde, cuando la Cruz Roja les avisó que los restos de Jorge habían sido identificados, también les informaron la ubicación exacta de sus restos. Se trataba de la cruz que estaba al lado.

A Jorge lo conocían como “El chango batata”. Le gustaba cantar folclore en las peñas de su Orán natal. Dejó todo para enrolarse en el Ejército y se mudó a Buenos Aires. Estuvo en la guerra desde el primer día y se mantenía en contacto con su familia a través de cartas. La última fue su despedida. "Si me pasa algo cuiden a la Charo y a la bebé. Los quiero. El Chango Batata". Jorge iba a ser papá y nadie lo sabía.

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