CiberEntrevista: Rodolfo Fucile. Ilustrador. "El estilo no tiene que ser el objetivo, sino la consecuencia de la práctica".

26 Sep 2016

-Presentate vos, una mini bio.

Rodolfo Fucile, Nací en Buenos Aires, en 1978. Estudié un tiempo Bellas Artes y desde los veinte años más o menos me dedico a la ilustración. Trabajé para diversas editoriales, diarios, revistas, productoras y agencias de publicidad. Simultáneamente seguí con mis proyectos personales y publiqué algunos libros: Artistas irrelevantes (2008), Vicios y Virtudes del Carnicero (2010), El Supervisor (2012) y Fuera de Serie (2013). En breve sale Bagatelas. Dibujos de Buenos Aires.


-¿Cómo empezás a dibujar?.

Empecé como todos los chicos, garabateando, pero no dejé de hacerlo. Cuando mis viejos detectaron mi interés y cierta habilidad para el dibujo me propusieron estudiar. Por ese entonces me gustaba mucho la caricatura, así que me anotaron en la escuela de Luis Ordoñez, donde adquirí mis primeros conocimientos técnicos. Ya en la adolescencia me empecé a plantear seriamente la idea de trabajar como dibujante. Me interesaba sobre todo la gráfica, la ilustración. No tanto exponer sino publicar. Igualmente necesitaba formarme, así que al terminar el secundario di el examen de ingreso en la Escuela Nac. de Bellas Artes P. Pueyrredón (luego IUNA) y estudié algunos años, pero no terminé la carrera. Por esa época empecé a moverme por editoriales y agencias y me salieron los primeros trabajos profesionales. Así me inicié en este oficio, que de algún modo aprendí y sigo aprendiendo en la práctica.


- Haces trabajos de "story board" para publicidad y cine. Comenta un poco sobre esta actividad. 

El storyboard es un guión gráfico; una secuencia de bocetos que se realiza para visualizar las películas antes de filmarlas. Generalmente el dibujante trabaja con el director o basándose en un guión que describe la acción y tiene algunas indicaciones técnicas (tipo de plano, ángulo y movimiento de cámara, etc.). En el caso de los comerciales, su función es básicamente presentar la idea creativa al cliente. No necesariamente será utilizado en el rodaje, pero tiene que transmitir el clima y narrar sintéticamente el relato que luego será filmado con actores, modelos y escenarios reales. En publicidad se trabaja muy rápido (no por elección del dibujante, sino por costumbres y exigencias de ese mercado), por lo cual es importante que el dibujante que tenga dominio general de la figura y conocimientos básicos del relato audiovisual, para poder plantear una acción y darle expresión a los personajes con pocas líneas.


-Trabajas para diarios y revistas muy importantes. ¿Como es tu proceso al ilustrar cada nota?.

No tengo un sólo método de trabajo, porque cada nota y cada tema requieren un tratamiento especial. Lo que puedo decirte es que las ideas gráficas se me ocurren dibujando. Pienso mientras garabateo y de esas relaciones de formas y conceptos nace y se desarrolla la ilustración final. Suelo tomarme la ilustración periodística como un trabajo de autor. Es decir, me interesa dar mi interpretación y crear una imagen que complete o amplíe el sentido del texto. En algunos casos este diálogo se da mediante una metáfora visual o subrayando algún pasaje de la nota, donde a mi entender se encuentra el núcleo central o el aspecto que quiero destacar. En algunos casos tengo que documentarme o informame un poco más para poder ilustrar. En otros ya tengo una opinión formada y pretendo dar mi punto de vista. Si no coincido con la posición del periodista y no tengo la opción de expresar mi opinión, prefiero no ilustrar esa nota. Por esa conducta me he cerrado algunas puertas, pero no me arrepiento... ¡primero la dignidad! 


-¿Y como es el trabajar en libros?.

Con los libros me pasa algo parecido, pero se trabaja con otros tiempos, que en general permiten una mayor elaboración del relato visual. Además, en un libro suele haber varias ilustraciones, y ese ayuda a que la idea general y el tono se transmitan a través del conjunto. No te jugás todas las fichas al “efecto” de una imagen, sino que podés repartir el peso en una serie o secuencia. Eso te da margen para experimentar más con los elementos plásticos y narrativos. El objetivo ya no es encontrar una idea gráfica contundente, que resuma un concepto, sino en lograr un clima, construir personajes que tengan un carácter, crear una “puesta en escena” acorde a ese relato. De todos modos, estoy generalizando, ya que cada libro y género tienen sus particularidades. Lo que puedo decirte es que, tanto en el campo de la ficción como en el periodismo gráfico, para mí no se trata solo de hacer un dibujo correcto o atractivo. Pienso que el ilustrador es un autor, que tiene que encontrar su modo de narrar y dar su punto de vista.


-En tu obra destacan las ilustraciones hechas de manera tradicional. ¿Cuáles son tus técnicas favoritas al momento de trabajar y por que?.

Trabajo con varias técnicas. No sé si tengo una favorita. Sí reconozco que soy más dibujante que pintor, si se me permite la simplificación. Es decir, mis trabajos están casi siempre sostenidos en la línea o el contraste. No soy un tonalista ni me obsesiona la búsqueda del color. Esto está relacionado con una manera de ver, de percibir el entorno. Por lo tanto, me inclino por materiales y técnicas que me ayuden a representar mejor eso que percibo, como la tinta china (con pluma o pincel), el grafito, la microfibra, la carbonilla o el bolígrafo (que lo uso porque es cómodo y versátil). Pero uso también acrílicos, acuarelas, pasteles y cualquier recurso que me ayude a atrapar esas imágenes que merodean durante el proceso creativo. Cada medio tiene sus virtudes y abre distintos caminos, por eso no me caso con ninguno. Creo que lo importante no es el material que uses, sino la aplicación de los principios del dibujo. Si conocés los elementos del lenguaje podés usarlos con cierto criterio y eso determina la elección del material.


-Son muy interesantes las caricaturas que haces. ¿Como llegas a caricaturizar a una persona?.

En realidad, cuando dibujo a la gente que pasa por la calle, no me propongo exagerarle los rasgos, ni hago el ejercicio de pasar un retrato realista a otro caricaturesco. Tal vez sea una “deformación”, por la influencia de otros dibujantes caricaturistas. Lo mismo me pasa con los personajes que yo imagino. Me salen así. Al igual que con la línea, esto tiene que ver con una manera de ver que se refleja en la representación. Por lo demás, a los efectos del dibujo, una cabeza no deja ser una combinación de formas tridimensionales, que uno tiene que pasar al plano mediante líneas, manchas o colores, etc. Tiene mayor complejidad que una naturaleza muerta porque sufre cambios sutiles, casi imperceptibles, pero si uno quiere dibujarla tiene que olvidarse un poco de ese halo misterioso, del “alma” del modelo, y encararla como cualquier otro objeto. La clave está en la práctica. Dibujar cuidando la dirección de la línea, reconocer volúmenes, analizar y jugar con las proporciones. Y luego tocar la sintonía fina, hasta capturar la expresión buscada.


-De lo que hiciste hasta ahora .¿Cuál es el trabajo en el que te haya gustado más trabajar?.

En todas las épocas hubo trabajos que me gustaron y me permitieron explorar distintas vertientes de la ilustración. Al principio, toda novedad es bienvenida. Luego aparecen los condicionantes y cambian las expectativas. En general lo que más he disfrutado fueron los trabajos donde tuve mayor autonomía para dibujar. Es decir, donde el tema o texto inicial fue un disparador que me permitió trabajar con mi imaginario, y no tuve que “negociar” cada trazo, como me ha pasado en algunos casos. Y si prefiero esos trabajos no es sólo por una cuestión de orgullo (que todos tenemos), sino porque siento que el dibujo sale mejor y yo lo disfruto más cuando sale de manera fluida que cuando el proceso está pautado y supervisado por otra persona. 


-Por ultimo, dedicale unas palabras a todos los dibujantes que recién empiezan.

En primer lugar, les diría no abandonen nunca sus proyectos personales. Me refiero a la práctica de dibujar libremente, sin condicionamientos, sólo por placer. Seguramente algo de eso se podrá exponer o publicar, pero lo importante es no dejar de lado ese canal de expresión más genuino, que no van a encontrar en el trabajo por encargo. Por otra parte, les recomiendo que estudien dibujo (con profesores o por su cuenta) y no busquen atajos fáciles ni traten de “inventarse” un estilo a las apuradas. El estilo no tiene que ser el objetivo, sino la consecuencia de la práctica; algo que aflora a pesar del dibujante. Forzarlo es como imitar el timbre de voz o la forma de reír de otra persona.


En unos días sale “Bagatelas. Dibujos de Buenos Aires”. El libro reúne bocetos, dibujos y pinturas hechos en los bares y en las calles de la ciudad. Prólogo y algunas imágenes en su BLOG y en Rodolfo Fucile - Dibujo Ilustración.



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